Desde que empezó la crisis económica, y aunque sus efectos directos no nos hubieran llegado a afectar personalmente, los consumidores de noticias nos sumergimos en ella. Raro es el día en el que un nuevo sector productivo afectado, una nueva quiebra empresarial, una nueva cifra de paro producido o previsto, un nuevo descenso bursátil o cualquier otro desastre económico, no nos da los buenos días desde los titulares de los medios de comunicación. Y, sin embargo, algo muy profundo nos hace seguir leyendo los periódicos.

Por eso, es importante que personas como Baltasar Garzón luchen, casi día a día, por cambiar el tono de las portadas de los medios. Por economía de espacio no voy a listar los casos que Garzón ha llevado desde los sumarios hasta los periódicos y por los que ha sido siempre criticado como «juez estrella». Muy al contrario, su labor, no digo como jurista sino como publicista, debería ser valorada por sus efectos terapéuticos sobre una población que, sin él, estaría ahora sometida al pensamiento único de la crisis.

Pero, en esta labor, encuentra cada día colaboradores necesarios. Pilar Urbano, con su campaña de promoción del libro que ha escrito sobre la Reina, también nos ha tenido entretenidos unos días. O Aznar, que aunque ya se hace muy repetitivo, logra cierta expectación cada vez que dice algo.

Una vez que ya hemos ido a Washington, cuya preparación del viaje ha sido también un éxito de crítica y público aunque alguno ha dicho que lo hemos hecho con bandera de conveniencia, se hace precisa la búsqueda de nuevos episodios nacionales. Como la decoración de una cúpula por Barceló. O como lo de la madre Maravillas. Gracias Bono, por haber hecho, de colocar una placa de una desconocida en una pared del Congreso, una noticia nacional.

Estimulado por ese ejemplo, sugiero los siguientes motivos para la noticia: A) Negar la Medalla del Trabajo a José Ignacio Sánchez. B) Revisar el resultado de la Batalla de Bailén. C) Presentar en el Congreso una Ley sobre la higiene de los animales. D) Llevar la crisis del Real Madrid al Consejo de Estado.

Hasta estas mismas líneas pueden servir, perfectamente, de modelo de placebo periodístico.