A pesar de que ninguna Comunidad consigue aprobar en una escala de 0 a 10, Aragón (con un 4), Asturias (con un 3,8) y Cantabria (con un 3,8) son las que obtienen una mejor calificación, mientras que Canarias (con un 2), Madrid (2,1) y Murcia (con un 2,2) son que ocupan las últimas posiciones.

Para elaborar dicho informe se han tenido en cuenta los datos del Barómetro Sanitario 2006 y del Sistema de Información de Atención Primaria del Sistema Nacional de Salud (SNS) de 2005 relacionados con la oferta de servicios, procedimientos diagnósticos y terapéuticos, número de profesionales y gasto en atención primaria por habitante, así como la valoración de los ciudadanos sobre el nivel de la atención primaria y la mejora en los últimos años y su preferencia por la Sanidad Pública.

La Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública considera que en Castilla y León, Cataluña, País Vasco, Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura cuentan con una clasificación de “aceptable”, mientras que Navarra, Valencia, Galicia y Baleares obtienen una clasificación de “regular”. Baleares, País Vasco y Madrid cuentan con un profesional de medicina general por más de 1.700 habitantes, mientras que en Castilla y León, Extremadura, Aragón o Castilla-La Mancha no superan los 1.300 habitantes por médico general. En cuanto a la dotación de profesionales de enfermería, también se observan diferencias entre los más de 2.000 habitantes por profesional de Murcia o Baleares, y los 1.237 habitantes por enfermero de Extremadura. En lo referente al gasto sanitario por habitante de cada Comunidad, las desigualdades oscilan entre los 102 euros que se invierten en Madrid y los 190 euros en Extremadura.

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