¿Por qué digo esto? Porque no es de recibo que el Presidente y su Gobierno, en lugar de explicar la situación por la que atraviesa nuestro país y presentar sus propuestas en el Parlamento, vayan de radio en radio, o de entrevista en entrevista haciendo solemnes declaraciones para tranquilizar a los mercados, que consiguen el efecto contrario al deseado. ¿Por qué se niegan, utilizando su mayoría absoluta en la mesa del Congreso, hasta ahora en más de sesenta ocasiones, a comparecer en el lugar donde está depositada la soberanía popular?

La opacidad sobre lo que está sucediendo en la crisis de algunas entidades financieras, y especialmente en el caso de Bankia, mantiene a oscuras a la sociedad española. A oscuras, en la acepción de nuestro diccionario que dice “sin conocimiento de algo, sin comprender lo que se oye o se lee”.

¿Cómo es posible que la cuarta entidad financiera, con más de diez millones de clientes, pase de tener beneficios a perdidas millonarias? ¿Por qué en tres semanas, se ha pasado de que Bankia pidiera 4.500 millones de euros a pedir 23.000 millones de dinero público? ¿Por qué el PP sigue negándose a una Comisión de investigación, a que se produzcan comparecencias en el Congreso, y a exigir responsabilidades a los gestores de las entidades financieras por su nefasta gestión en algunas de ellas? ¿Cómo se permite que se crucifique a los políticos y a la política, cuando los “gestores profesionales” son los responsables, y encima se llevan indemnizaciones millonarias cuando abandonan las entidades?

Estas preguntas, sin respuesta hasta el momento, son las que están generando mucha incertidumbre en los españoles que solo tienen su fuerza de trabajo para poder vivir con dignidad. Es urgente gobernar y trasladar certezas a la población. Sí, gobernar, que es dirigir el país hacia el bienestar de sus ciudadanos, y no arrodillarse ante una elite económica insaciable en su avaricia, y ante una Presidenta de Alemania que nos arrastra hacia las peores pesadillasdel periodo de entreguerras, por su obsesión de no perder el poder.

Y gobernar con certezas, que significa trasladar a los ciudadanos el conocimiento seguro y claro sobre lo que está sucediendo y hacia dónde vamos. Hay que saber lo que ha pasado en Bankia y depurar responsabilidades por la gestión dentro de la entidad y fuera de ella, incluida la CNMV, por no suspender desde el principio la cotización en bolsa, con el grave perjuicio que ha ocasionado a los pequeños accionistas.

Pero también, y más importante, hay que explicar lo que va a pasar en Bankia a partir de ahora, y qué tipo de gestión va a realizar este Banco público.

Hay salida de progreso para España y los españoles, pero hay que abandonar el pesimismo histórico de algunos, el revisionismo del modelo social de otros, y avanzar hacía una Estado social y democrático de derecho liderado por el Gobierno y la sociedad española.