Todos los años somos obsequiados, por gentileza de los grandes estudios cinematográficos, con algunas películas que contienen grandes dosis de caramelo emocional. Y es “Historias de San Valentín” una de ellas. En esta ocasión, no es la navidad el pretexto sino el 14 de febrero, el día de los enamorados, lo que da pie al argumento de este film. Su director Garry Marshall, sigue con la misma receta que le catapulto al éxito en su ya archiconocida “Pretty woman”. Combina un amplio elenco de estrellas, de ayer y hoy, con los más variados enfoques del amor y sus derivados.

En esta película vemos cómo se cruzan varias historias durante este señalado día: una oficial del ejército (Julia Roberts) que abandona Iraq y que viaja hasta Los Ángeles en un vuelo en el que también va un homosexual (Bradley Cooper), siendo la pareja de éste un jugador de fútbol americano que aún no ha salido del armario; el dueño de una floristería (Ashton Kutcher) que le propone matrimonio a su chica (Jessica Alba) y que, sin embargo, se percata de que está enamorado de una amiga cercana (Jennifer Garner) cuyo novio está en realidad casado; una jubilada (Shirley MacLaine) que le desvela a su marido que mantuvo un largo romance con otra persona; una mujer (Anne Hathaway) que trabaja en la agencia de talentos más importante de la ciudad y que está saliendo con un empleado de una oficina de correos; y, finalmente, una desafortunada publicista (Jessica Biel) que no tiene con quien quedar el día de San Valentín.

Sin duda, es una propuesta eficaz que tiene claro su público y desde luego el momento en el que se presenta. Se entremezclan las herramientas del marketing con el romanticismo edulcorado de adolescentes y público en general. Una fórmula eficaz para llenar las salas de cines en determinadas fechas. Una comedia, denominada romántica, que irremediablemente será reestrenada una y otra vez en los especiales televisivos de San Valentín.