Esa Justicia ha parado un día. ¿Y en que se ha notado? ¿Como puede pararse una cosa estática? De hecho, no puede, pero todos los medios de comunicación se han hecho eco de la aparente noticia. Podrían haber dicho que la Justicia estaba parada cualquier otro día, pero se han referido, específicamente, al 21 de octubre de 2008.

El motivo es que, ese día, jueces y secretarios de juzgado han dicho que estaban parados. Bueno, unos lo han dicho y otros han dejado que se dijera, pero el resultado es el mismo: el elemento diferenciador de este día con respecto a otros es la forma que, ya se sabe, en materia judicial es muy importante. Este día han levantado acta de que estaban parados.

Han dicho que estaban parados porque se les ha criticado el que estén parados la mayor parte del tiempo, cosa que no deja de ser una paradoja porque, lo lógico es que, si querían protestar de una crítica injusta sobre su falta de dinamismo, deberían haber hecho una «huelga a la japonesa» y deberían haber acelerado sumarios, juicios, autos, sentencias y cumplimientos de sentencia.

Pero todo esto que puede parecer absurdo adquiere su virtualidad cuando, precisamente, se hace carne de noticia.

El hecho de que un delincuente condenado tarde en entrar en la cárcel y, con ello, tenga tiempo de cometer otro delito, debe ser frecuente. Pero solo si ese delito llega a la opinión pública da lugar, naturalmente, a la «alarma social». Y es, entonces, cuando se ponen en marcha mecanismos de crítica, castigo y reprobación pública que, en otros casos menos «alarmantes», no funcionan.

Al funcionar esos mecanismos, ha bastado una dosis suficiente de corporativismo, normal por otra parte en cualquier colectivo medianamente organizado, para que unos funcionarios públicos hagan, aproximadamente, lo que todos los días, pero avisando que, esta vez lo hacen para protestar porque están siendo criticados algunos «de los suyos».

Y, nuevamente, solo por el hecho de que se publicite, se hace pasar por extraordinario lo que es normal: la parálisis del sistema judicial.

Este día se deben haber puesto de manifiesto diversas cosas como el corporativismo de unos funcionarios, su descontento con la intervención del gobierno, su demanda de medios, etc. Seguramente. Pero lo que no deben decir jueces y secretarios de juzgado es que han hecho algo extraordinario. Lo extraordinario es que se publicite.