Nosotros somos Europa, el Continente donde el Estado del bienestar se configuró como un pacto entre el trabajo y el capital, para que hubiera cierto reparto de la riqueza. El horizonte era alcanzar cada vez más cotas de igualdad y bienestar social, con pleno empleo y trabajo digno. Como los famosos “mercados” se han hecho tan poderosos, se han visto con fuerzas para atacar a la Unión Europea, comenzando por los países donde los Estados del bienestar son más débiles. ¿Y qué estrategia están empleando los mercados?, una fabulosa. La del enfrentamiento de los que navegan en el mismo barco, con las consecuencias de deterioro de la democracia que ya comienzan a sentirse. Como decía Antonio García Santesmases en un artículo reciente: “Lanzando a los parados contra los funcionarios, y a los trabajadores contra los inmigrantes, no se consolida la democracia”. Tanto en Grecia como en España se han exigido recortes en el sector público. Y de paso, se ha puesto el foco en los funcionarios del Estado, a los que se ha colocado en el punto de mira de la opinión pública como si tuvieran que sonrojarse por tener un trabajo digno, con derechos y deberes claramente establecidos, que es lo que habría que exigir para todos los trabajadores. Las legítimas aspiraciones de pleno empleo y trabajo digno para todos están en el alero. Quieren igualarnos por abajo. Se ha comenzado por los funcionarios y se seguirá con los demás. Y si no se les para, nos privatizarán el Estado del bienestar, que es uno de los grandes objetivos que persiguen, porque “los mercados” no se sacian nunca, son una hidra con múltiples cabezas que puja por alcanzar cada vez más cotas de gobierno, sin que nadie tenga derecho a emitir ningún voto. Si la política claudica una vez más ante ellos, estamos perdidos. Se corre el riesgo de que la democracia termine por convertirse en un mero juego de estampitas, donde los representantes políticos pondrán la cara, pero las directrices de gobierno partirán de una especie de Consejo de Administración en la sombra que no pasará por ninguna urna.