En cualquiera de esos dos casos cree poder prescindir el Gobierno de esos dos instrumentos por el hecho de disponer de alternativas suficientes para que la balanza entre la necesidad de servicios y la capacidad de satisfacerlos esté equilibrada sin el concurso ni de energía nuclear ni de trasvases de agua. Y quizás sea verdad.

Por lo menos, mientras sea verdad, el Gobierno cuenta con ciertas ventajas políticas derivadas del desprestigio social que tienen esas dos formas de ingeniería entre amplios sectores de la izquierda española (la energía nuclear) y en algunas zonas de la geografía española (los trasvases de agua). Además de permitirle situarse en una posición de superioridad ética que refuerza esa posición aparentemente política.

Claro que también alguien, a la vista de los últimos acontecimientos, podría pensar que lo que son aparentes son los argumentos éticos.

Porque, aprovechando que Francia cuenta con mucha energía nuclear y con ríos caudalosos, España no solo consume energía eléctrica procedente, de manera inevitable, de centrales nucleares francesas sino que, ahora, el Presidente Rodríguez Zapatero ha declarado su disposición a estudiar un trasvase de agua del Ródano a Cataluña. Por lo cual, estaremos prescindiendo de agua y electricidad espurios si su origen es español pero legítimos si traen el «made in France» en su etiqueta.

Seguramente esa incoherencia de no querer en casa ni trasvases ni energía nuclear pero aceptar sus beneficios si lo hacen otros, pueda explicarse con el argumento de quien dice que le gusta el jamón pero que lo que no quiere es tener los cerdos en casa. Aunque, posiblemente, en este modo de actuar alguien pueda recordar también la utilización de niños esclavos en países del tercer mundo que hacen ciertas multinacionales para fabricar los productos que luego son consumidos tranquilamente por los ciudadanos occidentales.

Porque, desde luego, el tema parece reflejar una doble moral que seguramente tendrá alguna explicación. Y nadie dude de que nos la den.

¿Puede ser una explicación el cambio de los ministros del no a la energía nuclear y del no a los trasvases? En principio, no debería significar demasiado, ya que ambos pronunciamientos los ha hecho, directamente, el propio Presidente de Gobierno, pero, por lo menos, tendremos la moratoria de los famosos y primeros cien días. Mientras estudian lo del Ródano.