Como acompañando al buen tiempo del que disfrutamos nos llega una película casi veraniega, netamente comercial, una mezcla de acción, heroismo patriótico y ligeros toques dramáticos. “Invasión a la Tierra” (aparte de ser otro caso de traducción muy libre de títulos extranjeros) parecía prometer más de lo que finalmente da, con un desarrollo bastante predecible y una descarada exaltación del ejército estadounidense. Quienes apuntaban a ella como un “Black Hawk derribado” con alienígenas deben saber que se aleja mucho de la pericia técnica e intensidad del film de Ridley Scott.

La película arranca de forma similar a “Independence Day”, con una invasión alienígena a nivel global con intenciones malsanas. Los efectos no son nada de otro mundo (nunca mejor dicho) pero cumplen con su función de no destacar en exceso y resultar realistas. Ahí tenemos entonces a un grupo de jóvenes marines en la edad del pavo, liderados por el veterano Sgt. Michael Nantz (Aaron Eckhart), dispuestos a poner su granito de arena para liberar a su ciudad de las fuerzas invasoras. Escenas de acción bien resueltas pero que no poseen una auténtica intensidad, el espectador no llega a aburrirse pero hablamos de una película más, fácilmente disfrutable, fácilmente olvidable.

Habría mejorado el panorama un poco más de humor, y el hecho de que no se nos transmitiera machaconamente lo buenos que son los marines americanos. Los soldados son poco más que estereotipos de bravuconería que no darán un paso atrás, como si fuera lo más normal del mundo que un ejército alienígena invadiera su ciudad. A propósito de los “malignos invasores”, decir que es un despropósito que en la primera escena de lucha contra ellos parezcan poco menos que un ejército de Depredadores, auténticos expertos del camuflaje, infaliblemente letales, para progresivamente, según avanza la trama, volverse cada vez más tontos y más vulnerables, hasta la sonrojante escena en que un jeep de los marines se dedica a atropellarlos sin que, inexplicablemente, disparen o se aparten.

No todo es del todo malo. Sin duda el gran pilar de la cinta es la interpretación del protagonista, Aaron Eckhart (el Harvey “Dos Caras” del “Caballero Oscuro”). Se cree su personaje, logra el equilibrio entre el héroe épico y el hombre vulnerable, y nos mete en la acción con su entrega absoluta a la historia. Un gran actor que parece se lo ha pasado bomba rodando la película.

Seamos pues benevolentes, con este adelanto veraniego apetece darse una vuelta y ver películas como ésta, ligeras y entretenidas. Quienes busquen una película reflexiva o de profundidad abstenerse. Como ejemplos recientes de buenas películas de alienígenas con un enfoque realista y puntos reflexivos muy interesantes mejor quedémonos con la romántica “Monsters” o con la vibrante “Distrito 9”.

Lo mejor: La escena en la que buscan el punto débil de los alienígenas.

Lo peor: La película casi parece un publirreportaje de promoción de los marines.