Debe de basar esta teoría en el hecho, claramente marxista, de que el ser social determina la conciencia y en que los jueces, además del procedimiento y de las pruebas, suelen usar su convicción moral para sentenciar, por lo que determinar su conciencia es muy importante para la suerte de los implicados.

Si tiene razón Rajoy, el tema afecta no sólo a Garzón, sino al resto de los jueces socialistas que haya en el escalafón del poder judicial. Y, a «sensu contrario», a los que no sean socialistas. Ninguno tendría libre su conciencia del determinismo de su orientación política.

Ese sería el caso, también, de los jueces cristianos o mormones o agnósticos a la hora de juzgar hechos que su propia religión los califique de alguna forma.

O el de los jueces de familia que sean casados o solteros o ni lo uno ni lo otro. O el de los homosexuales o el de los heterosexuales que tengan que juzgar un delito sexual. O el caso de las juezas o los jueces que se encuentren ante un caso de violencia de género.

Rajoy también sospecha de algún fiscal y algún policía con las mismas inclinaciones filo socialistas que las del juez Garzón. Apliquemos los mismos argumentos a estos profesionales y llegaremos a la conclusión global de que no existe la independencia, ni judicial, ni fiscal, ni policial en nuestro país ni, por ende, en ningún otro país donde se sospeche que las personas puedan tener conciencia. Así, los policías detendrían a las personas no afines, para que fiscales y jueces de su mismo grupo social terminaran el trabajo acusando y condenando a esas personas no afines.

Sería, ésta, una teoría terrible pero posible. Lo extraño es que sea Rajoy quien la sostenga. Sería más propio su enunciado por algún anti-sistema. Quizás un anarquista, un enfermo terminal o un resentido social. Incluso un perturbado. Pero alguien como Rajoy, tan integrado en el sistema que aspira a liderarlo, me parece perjudicial hasta para él. O habría que decir, especialmente para los que, como él, debieran aspirar a limpiar, fijar y dar esplendor al sistema.

(Mención aparte merece la clasificación del «socialista» Garzón dentro del PSOE. Como por sus obras los conoceréis, el juez Garzón no debía ser felipista cuando buscaba la célebre «x». A lo mejor era guerrista)