La nueva película del director francés Claude Berri, autor de filmes como “Germinal”, “Amor en tiempos de guerra” o “El manantial de las colinas”, ha llegado a las pantallas españolas con el aval que representa haber sido vista por más de tres millones de espectadores en el país galo. Este éxito se ha visto refrendado en la última edición del Festival de Cine de Valladolid, donde obtuvo el Premio especial del Público.

“Juntos, nada más” está basada best-seller homónimo de Anna Galvalda y, como todas las novelas de esta autora francesa es una historia sentimental, tierna y dulce, que algunos puede llegar a parecer almibarada. Claude Berri ha sido fiel al espíritu de la novela y ha puesto en imágenes la peripecia de cuatro personajes que se redimen de la soledad a través del amor y la amistad. Los finales felices no suelen tener mucho prestigio, tal vez porque en pocas ocasiones reflejan la realidad. Pero este exceso de optimismo no borra los aciertos del film. Berri ha conseguido dar coherencia a esta historia de personas no muy bien tratadas por la vida y de temperamentos opuestos que se ven obligadas a vivir juntas y que, no sin esfuerzo, aprenden a tolerarse e incluso a quererse.

Audrey Tatou, que saltó a la fama internacional como la protagonista de Amélie, interpreta el papel de Camille, una chica frágil y solitaria, cuya relación con el mundo se limita a su trabajo como limpiadora nocturna. Su vida empieza a cambiar cuando uno de sus vecinos, vendedor de postales en un museo, decide acogerla en su casa. Allí vive también Frank, un joven cocinero abandonado por su novia, que cura sus heridas con exceso de trabajo y ligues de una noche. Paulette, la abuela de Frank, es la última en incorporarse a este particular grupo, un grupo que descubre en su convivencia las claves para seguir adelante.

“Juntos, nada más” es una película llena de buenas intenciones, tierna y sencilla, con una sensibilidad cercana a la de otros éxitos del cine francés, como la ya citada Amélie o la más reciente “Odette, una comedia sobre la felicidad”. Es una historia que, sin duda, no tiene nada que ver con la cruda realidad, pero que guarda una gran coherencia dentro de sus propias reglas. Una fábula sobre la capacidad del ser humano para sacar lo mejor de sí mismo en su relación con los otros.