Se confunde deseos con realidad, subordinación y ciencia, aunque sean ciencias sociales. Porque si algo aparece reflejado nuevamente en el barómetro del CIS del mes de octubre es la situación de injusticia, sufrimiento y hartazgo de muchos españoles. A pesar de los cantos de sirena del Gobierno del PP, en relación al final de la crisis económica y el comienzo a principios de 2014 de la creación de empleo, los ciudadanos son escépticos y ya no se fían ni del Presidente del Gobierno ni del PP.

Algunas personas, que hayan escuchado en los medios de comunicación las últimas noticias sobre este barómetro del CIS, pueden dudar de esta afirmación, pero los datos son tozudos:

· El 88,4 por ciento de los encuestados opina que la situación económica general de España es mala o muy mala. Y un 52,2 por ciento opina que es peor que hace un año.

· El 72,8 por ciento cree que la situación económica será igual o peor dentro de un año.

· El 82,2 por ciento califica la situación política general de España como mala o muy mala. Y un 93,1 por ciento opina que está igual o peor que hace un año.

· El 80,3 por ciento cree que dentro de un año la situación política del país será igual o peor.

· El paro, los problemas de índole económica, la corrupción y el fraude, y los políticos en general, los partidos y la política son los cuatro principales problemas que para los ciudadanos existen en España.

· El 69,4 por ciento califica la gestión que está haciendo el Gobierno del PP como mala o muy mala. Y sólo un 5,7 por ciento como buena o muy buena.

· El Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, inspira poca o ninguna confianza al 87,8 por ciento de los ciudadanos. Y bastante o mucha confianza al 10,7 por ciento.

· Los miembros del Gobierno suspenden clamorosamente, siendo la nota más alta la de Miguel Arias Cañete con un 3,05 de valoración y la más baja la de José Ignacio Wert con un 1,46.

Esta es la opinión de los ciudadanos, que además se ve refrendada cuando se les pregunta a qué partido votarían si mañana hubiera elecciones, y su simpatía por los partidos políticos. En el primer de los casos, los datos señalan que solo el 11,4 por ciento votaría al PP, el 13 por ciento al PSOE, el 8,5 por ciento a IU y un 4,8 por ciento a UPyD. En el caso de la simpatía, el PP estaría en el 14,6 por ciento, el PSOE en el 19 por ciento, IU en el 8,5 por ciento, y UPyD en el 4,7 por ciento.

Si a lo anterior le sumamos el recuerdo de voto de los ciudadanos, la situación se clarifica mucho más. El PP sacó en las elecciones un 44,62 por ciento y ahora solo recuerda votarle un 29,3 por ciento; al PSOE le votaron el 28,73 por ciento y ahora recuerdan votarle un 27,7 por ciento; a IU le votó un 6,92 por ciento, y ahora dicen que le votaron un 8,6; y por último a UPyD le votó un 4,69 por ciento, y ahora dice haberle votado un 4,9 por ciento.

Con todos estos datos, es evidente: la caída libre en la que se encuentra el PP, a pesar de que pueda existir voto oculto hacia esta formación política; la necesidad del PSOE de hacer sus deberes programáticos y de liderazgos si pretende consolidarse como alternativa de gobierno; y la subida del IU y UPyD. Pero NO, la cocina del CIS, con su magia, su aderezo y su guiso consigue que donde los ciudadanos dicen basta ya, desconfianza y caída respecto al PP, ellos lo conviertan en subida. SORPRENDENTE.

Las respuestas están claras para los ciudadanos. Quieren que la agenda política la marque la igualdad y no los mercados. Quieren que los gobiernos intervengan más en la economía para realizar políticas que incrementen la equidad. Quiere un horizonte con futuro y no un futuro sin horizonte. Quieren una vida digna, que solo se conseguirá si se democratiza la economía y si globaliza la política, con la participación más amplia de los ciudadanos en los asuntos públicos.

Pero para conseguirlo hace falta más movilización ciudadana, porque solo dos de cada diez españoles se manifestó durante los últimos doce meses, uno de cada diez participó en una huelga, y tres de cada diez firmó una petición o recogida de firmas bien en persona o por internet.

Y que no se nos olvide, Chicote a la cocina del CIS.