Pero, parece que los actuales líderes de la derecha española no quieren saber nada de estrategias y enfoques complejos y elaborados. Lo suyo es más bien el “exorcismo” y el ritual de la danza de la “enemistad”. La manera recurrente con la que los dirigentes del PP utilizan el simple dicterio, o echan mano de argumentos y cuestiones cuasi-mágicas, difíciles de comprender por el común de los mortales, revela la enorme pobreza estratégica y programática en la que se apoya el partido de la oposición y las fuerzas que le apoyan en la “estrategia del conjuro”.

La última ocurrencia de los estrategas mágicos ha sido la de las famosas “actas” que Rajoy reclama como alma en pena por todos los rincones de España, ante la rechifla general de los ciudadanos y el regocijo de los humoristas que han encontrado un nuevo recurso hilarante para la temporada de verano.

El problema es que parece que los prohombres del PP creen sinceramente que, repitiendo machaconamente la salmodia de tamaños conjuros mágicos, el gobierno de Zapatero acabará cayendo como por ensalmo.

En este contexto, las elaboraciones estratégicas más sofisticadas de las que son capaces los inefables Acebes y Zaplana no pasan de achacar al gobierno del PSOE graves irresponsabilidades y “ocultamientos” (¡a qué vendrá tanta obsesión con los ocultamientos!) por cualquier acontecimiento desagradable y negativo que pueda ocurrir: ya se trate de un accidente, de un apagón debido a las anteriores carencias inversoras de los gobiernos del PP, o de un incidente de espionaje ocurrido en la etapa de Aznar. ¿Y las medusas? ¿Qué nos dicen de las medusas? ¿Qué se “oculta” tras la plaga de las medusas? Tranquilos, que ya caerán en la cuenta.

Por lo tanto, mucho cuidado que estamos ante un nuevo “retorno de los brujos”. Pero esta vez en serio.