Realmente fue un momento musical. Como ustedes saben, música y letra no siempre van a la par en la misma canción. Así, puede tararear “What a difference a day makes” que cantará, pero no cantará “Cuando vuelva a tu lado”. Y viceversa. Estando en el mismo Karaoke, Wert silbaba “L’Appuntamento” (Vanoni) pensando que “Ho sbagliato tante volte ormai che lo so già…”, mientras los estudiantes canturreaban “Sentado a Beira do Caminho” (Erasmo Carlos). Y son historias tan distintas que no se entendieron. Wert sin ministerio no existe. Los titulados españoles necesitan saber que aún existen. Que no se diluirán en las cifras y los números del desempleo y la desesperanza. Y “ya no puedo más quedarme aquí…” es su estribillo vital. El primer ministro italiano pide perdón por el exilio económico de sus jóvenes. Pero por favor. Ya hay que ser italiano para eso y que te guste Lucio Battisti. Esto es España, donde “Castilla es ancha y plana como el pecho de un varón”. El problema es que Rajoy, asesorado por exteriores, continua intentando poner una pica en Flandes, cuando ahora toca en Bruselas… Son las cosas de la edad. Y además, las manías de García Margallo de ir en coche de punto mientras que Guindos y Montoro prefieren el trolebús. Es un no llegar y un desvivir.

Economía aparte, la corrupción y los políticos continúan siendo los principales problemas. Pero ellos a su rollo. Dice Alonso que si un marido engaña a su mujer eso no la hace tonta. Ni a la primera, la segunda o la doscientos. Como mucho, se hace la tonta deportivamente por si llegase un auto. Que es como ser víctima y cómplice, acusador y defensa, Aguirre y retirarse de la política o Gallardón y justicia. En fin, todas esas situaciones transgénicas que tanto gustan en el PP. Así, se oponen a la investigación genética, pero ellos extraen del núcleo los semas y los insertan en viejos conceptos o en sus opuestos, que ya puestos, parecen más apuestos. Estaban personados como acusación mientras defendían a los acusados. Vamos, lo veían todo muy de Trillo. Quiero decir trillado.

A Blesa le tratan como si fuese escoria y le mandan a la cárcel. Es la famosa maldición de El Escorial. Allí podrá preparar el remake de “Cartas desde mi celda” y añadirla a la bonita colección que está escribiendo el PP. El último gran éxito “Confieso que he bebido”, escrito por un famoso “tdt-tertuliano” después de soplar, pero antes de la tertulia. Por último, los jueces están algo descolocados. De repente, los fiscales se han convertido a la doctrina del “yonoloveo”. Da igual pareja que trío, banca que banquero, sotas que infanta. Entre el “yoesquenoloveodelito” y el “estedelitoesqueyonoloveo” van intentado cargarse vista tras vista. Y visto lo visto, la justicia puede que sea ciega, pero reconoce el relieve. No ya por ser relevantes los investigados. Sería inmoral. Es que el Fiscal General sabe leer los labios en Braille.