En términos interanuales (de junio de 2013 a junio de 2014), el paro registrado ha disminuido en 313.979personas. En términos desestacionalizados, el desempleo medido por el número de personas que se apuntan a los servicios públicos de empleo se ha reducido por undécimo mes consecutivo, en 16.113 personas. En los seis primeros meses de 2014, el paro registrado ha descendido en 251.637 personas en 2014, el mejor comportamiento en un semestre de toda la serie histórica. Según afirma la secretaria de estado de empleo, Engracia Hidalgo, “desde 1999 no se registraba una tendencia descendente tan prolongada”. Otro dato positivo es que esta disminución del paro registrado alcanza a las 17 Comunidades Autónomas.

No debe sorprender a nadie que el sector donde más ha crecido el empleo sea la hostelería. Los afiliados en esta rama aumentaron en 31.216. Asimismo, aumentó la afiliación en las ramas de comercio, reparación de vehículos de motor y motocicletas en 20.057 (0,95 por ciento); en actividades administrativas y servicios auxiliares, en 15.386 (1,46 por ciento); en actividades sanitarias y servicios sociales en 13.461 (1,05 por ciento) e industria manufacturera, 11.057 (0,69 por ciento). En este sentido hay que observar con preocupación el escaso crecimiento de la afiliación en el sector industrial. A destacar también el aumento del número de autónomos, tras crecer en 15.516 personas (0,50%). La afiliación entre este colectivo encadena nueve meses consecutivos de crecimiento.

Estos indicadores revelan en algún grado una mejoría leve del mercado laboral en España, fruto del incipiente crecimiento económico ligado seguramente al abaratamiento del factor trabajo vía reducción de salarios y ajustes de plantillas. El encadenamiento de datos positivos en el paro registrado y en la afiliación a la seguridad social invita al optimismo en tanto en cuanto podemos hablar de tendencia favorable del empleo, si bien la calidad del mismo es baja por la altísima proporción de contratos temporales, a tiempo parcial, en prácticas y de fijos discontinuos en el régimen general, que supera ya a los indefinidos entre los trabajadores por cuenta ajena en el sector privado (y que son el 49 por ciento). En junio de 2014, solamente el siete por ciento de los contratos de trabajo firmados eran indefinidos.

Pero más allá del constante deterioro de la calidad de los empleos y la disminución de las rentas del trabajo que ello conlleva, conviene recordar que estamos hablando de paro registrado, es decir, que aquellos que están sin trabajo y lo buscan activamente pero que no se han apuntado a los servicios públicos de empleo no están contabilizados. Del mismo modo, la tasa de paro se calcula sobre la población activa. Si ésta disminuye, aunque descienda el número de parados registrados, la tasa de desempleo no mejora; simplemente se expulsa gente del mercado de trabajo a la inactividad, la formación o hacia la emigración. De hecho, la Encuesta de Población Activa del primer trimestre de 2014 no acompasó las mejoras mensuales del paro registrado de enero, febrero y marzo, al mantenerse la tasa de desempleo en el 26 por ciento, es decir sin mejoría desde que la derecha accedió al poder. Por tanto, la prueba del nueve del cambio de tendencia en el mercado de trabajo es el dato correspondiente de la tasa de paro que publique la EPA del segundo trimestre y que se conocerá a finales de julio de 2014.