Gilles Lipovetsky desde hace años analiza lo que se ha considerado la sociedad «post moderna», con temas recurrentes como el consumo, el individualismo contemporáneo, la cultura de masas, el hedonismo, la moda y lo efímero, los mass media, el culto al ocio, la cultura como mercancía, el ecologismo como disfraz y pose social, etc. En este nuevo libro, afirma que ha nacido una nueva modernidad que coincide con la civilización del deseo que se construyó durante la segunda mitad del siglo XX.

Esta nueva modernidad ha trastocado los estilos de vida y las costumbres, ha puesto en marcha una nueva jerarquía de objetivos y una nueva forma de relacionarse con las cosas y con el tiempo, con uno mismo y con los demás. La vida en presente ha reemplazado a las expectativas del futuro histórico y el hedonismo a las militancias políticas; la fiebre del confort ha sustituido a las pasiones nacionalistas y las diversiones a la revolución. Se ha puesto en marcha una nueva fase del capitalismo de consumo, la sociedad de hiperconsumo. Su funcionamiento y su impacto en la vida son el tema de este libro.

La civilización consumista se distingue por el lugar central que ocupan los deseos de bienestar y la búsqueda de una vida mejor para uno mismo y los suyos. La gente se declara mayoritariamente feliz pero las inquietudes, las decepciones, las inseguridades sociales y personales aumentan. Son estos aspectos los que convierten la sociedad de hiperconsumo en la civilización de la felicidad paradójica.

Como dice Sophie Péters, en Les Echos, “lejos de ser la fuente de todos nuestros males, la sociedad de consumo sería más bien la consecuencia de nuestras decepciones… Somos cada día más felices y tenemos todo lo que necesitamos, pero cada vez estamos menos satisfechos de nuestras vidas. ¡Busquen el error!”.