Son muchos los que piensan o sienten que cambiando nuestro modelo de Gobierno, consagrado con un referéndum en 1978, no hace tanto tiempo, se resolverían todos nuestros problemas. Se crearía empleo, crecería la economía, nuestros políticos estarían al servicio del interés común, se frenarían las tendencias privatizadoras en la Sanidad, Educación, las Pensiones. En definitiva, cambiaría nuestra existencia. Tamaña falacia no sólo funciona para el conjunto de este país llamado España. También se ha instalado en todos los sectores, y así ocurre con el Partido Socialista Obrero Español; los resultados electorales no han sido los que se deseaban, pero sí los que se preveían. Pues cambiamos al capitán del barco y arreglado. Si además, va aliñado con una pizca de resentimiento, dos de oportunidad para que se mueva el banquillo y algunas otras de buena intención, podemos concluir con un “salgo de Málaga y me meto en Malagón”. Perdónenme los vecinos de estas maravillosas ciudades, tan sólo es un recurso retórico popular.

Irresponsabilidad tras irresponsabilidad, estamos donde estamos y es lo que tenemos. Llegados a este punto, no nos queda otra que elegir entre las tres opciones que concurren a la Secretaría General y, es a ellos a los que quiero pedir -cómo militante con una antigüedad de más de 35 años- tres cosas esenciales si quieren contar con mi voto. Tres, poco frecuentes en los discursos políticos actuales, como desde estas páginas ya señaló José Félix Tezanos, «discursos vacuos y meramente aparentes». Discursos que contribuyen a aumentar la desconfianza en los políticos, los partidos y las instituciones en general. Por eso, como reto y exigencia a los que aspiran a liderarnos, les planteo: Primero, que expliquen qué quieren hacer, cuál es su proyecto, en qué consiste. Al detalle, sin divagaciones o generalidades, que concreten. Segundo, cómo lo van a articular. No me vale si queda en enunciados más o menos inteligentes. Lo complicado es avanzar en su articulación, en cómo lo van a llevar a cabo, la forma cómo lo van a ejecutar. Y por último, con quiénes. Cuál es su equipo, las mujeres y hombres que le van a acompañar para hacer realidad su proyecto de cambio en el PSOE para luego poder ganar, recuperar la credibilidad de la ciudadanía española. Se acabaron los liderazgos carismáticos, o yo no los veo por ninguna parte, luego es tiempo de liderazgos colectivos y más participativos.

Evidentemente, entre los candidatos debe darse un debate abierto, sincero y clarificador. Que ayude a entender las diferencias, si las hubiere. No veo la necesidad de que sea el debate divertido, me conformo con que sea constructivo e inteligente.

El riesgo grave de no lograr dar respuesta a estas sencillas y elementales cuestiones, no es otro que la propia existencia del PSOE, a medio plazo, como partido de Gobierno. Queridos amigos, el tiempo es demoledor, pero la falta de respuestas a las necesidades de nuestros conciudadanos auténticamente devastador. Me duele decirlo, pero hoy por hoy, esa es la percepción generalizada que tienen de nosotros.