Es muy probable que los próximos días, siguiendo una forma de hacer política ya habitual en el Gobierno Aguirre, aparezca en los medios de comunicación algún responsable político sanitario y manifieste que los datos se han manipulado y que la culpa es del Gobierno de la Nación, de los liberados sindicales y los profesionales no afines, todos ellos reunidos en una conspiración judeo masónica para desacreditar al Gobierno Aguirre.

Parece mucho más improbable la comparecencia de la Sra. Presidenta para pedir excusas, reconocer el fracaso del Plan y anunciar su dimisión en cumplimiento de la palabra dada; tampoco esto es de extrañar, pues nuestra Presidenta es muy hábil para vender promesas que muchas veces no se cumplen y muy reticente a la hora de rectificar y asumir responsabilidades políticas (como ejemplo paradigmático todos recordamos su detestable comportamiento en el caso del Hospital Severo Ochoa. Todavía hoy los profesionales acusados falsamente de mala praxis con resultado de numerosas muertes, defenestrados injustamente por su Gobierno y exonerados de toda culpa por los Tribunales de Justicia , están esperando ser repuestos en los puestos de los que fueron expulsados y recibir de la Sra. Presidenta el desagravio a la agresión que sufrieron ). Tampoco aquí lo anterior nos sorprende, sigue siendo lo habitual en la forma de gobernar de Esperanza Aguirre.

Lo cierto es que el proceso voraz de privatización y desmantelamiento del Sistema Sanitario Público Madrileño llevado a cabo por el Gobierno Regional, junto a su gestión repleta de ineptitud y despilfarro, está conduciendo a una situación caótica que ya se comienza a percibir por la ciudadanía y está provocando creciente inquietud y descontento en numerosos profesionales del sector que están pidiendo cambios en la política sanitaria regional.

No parece que haya muchas posibilidades para que se produzcan rectificaciones en la actuación del Gobierno Regional que parece instalado por un lado en la mentira, negando las evidencias palmarias y por otro en la descalificación, cuando no en el insulto , a todos aquellos que discrepamos de su actuación y exigimos cambio de rumbo en la política sanitaria madrileña. Una mala política sanitaria produce daños no sólo inmediatos, los más graves suelen diferirse en el tiempo y ahora están apareciendo algunos, como resultado de la nefasta gestión que se comenzó a realizar en 2004.