Lo que está ocurriendo en Grecia, de momento, es una imponente escenografía, fundamental para ayudar a reconstruir la dignidad del país.noguera50215

De la misma forma que la semana pasada comenté lo grave que me ha parecido la ausencia de mujeres en primera línea política, por todo lo que conlleva y que ya manifesté mi opinión, hoy, mi artículo felicita la actitud del nuevo Gobierno griego.

La política no solamente son razones y argumentos, que son esenciales para construir las acciones políticas sin que sean vacuas o cortoplacistas, también son valores y principios para no equivocarse de camino, pero también, la política son emociones, sentimientos, empatía, comprensión, que va más allá de los cálculos fríos de una economía sin corazón.

Cuando repetimos tantas veces la palabra “Confianza” de una forma machacona, los políticos saben que piden fe y esperanza, que los ciudadanos confíen en lo que vendrá, pero si algo ha perdido la ciudadanía griega, y gran parte de la europea (incluida la española) es la confianza. Se ha perdido la relación entre representantes y representados, el respeto a los políticos, la credibilidad en la defensa de los intereses comunes. Y si la ciudadanía no confía en sus gestores, en quienes representan a su país y las necesidades de su “pueblo”, no existe la democracia.

La Democracia se basa también en Confianza.

El vuelco que el nuevo Gobierno griego está dando a la situación del pueblo griego es extraordinario. Reuniones con los primeros mandatarios para “dialogar y negociar” la deuda, sin aceptar las imposiciones que hasta ahora ha vivido el pueblo griego; la no aceptación de la Troika como interlocutor, con toda la razón democrática de su parte, pues la Troika, además de antipáticos, no tienen la misma legitimidad democrática de representación que un Gobierno elegido en las urnas; las sonrisas negociadoras frente a las antiguas miradas sumisas; la defensa de no ser los únicos culpables, sino defender a las víctimas de la crisis.

La actitud de Tsipras y su ya conocido como superministro de finanzas, Yanis Varoufakis, está devolviendo la dignidad a Grecia, resituando a Ángela Merkel en el papel que le corresponde, y reconduciendo la situación de Europa de una dramática situación de austeridad y pobreza, a una salida esperanzadora, difícil pero posible.

Quizás no somos conscientes pero desde que se inició la crisis, y con ella, el derrumbe de Grecia, las noticias estaban llenas de amargura, dolor, sufrimiento, e invisibilidad de la ciudadanía y del Gobierno griego. Ahora, oímos discursos en griego, aprendemos los nombres de sus ministros, y encontramos en un país empobrecido y con una situación amarga, una lección de política.

A Grecia como a España, y a Europa en su conjunto, le queda todavía un largo recorrido, pero Grecia ha cambiado el ritmo, los pasos, las imágenes, las posiciones de servidumbre por las de negociación.

La Historia nunca termina y nunca está escrita del todo. Lo que ayer parecía imposible, mañana puede ser realidad.

También para España.