Aunque deberá ser multimedia. No puede obviarse la cara de Floriano mientras se agarra a ese clavo ardiendo que en versión derechas es el Estatuto de los Trabajadores. Explica que no pueden despedir al padre de los hijos de la aún ministra Mato. Ya ve el futuro: recurrirá a magistratura y magistratura declarará el despido como improcedente y entonces tendrán que readmitirlo y ¡uf! Vaya lío. Vamos, que no es por no despedirlo. Si hay que despedirlo se le despide, pero despedirlo para nada (aunque sea por dignidad. Qué cosas, ahora mismo en el PP nada y dignidad es lo mismo) es tontería. Tiene dos opciones. Habla con Fátima Báñez que le explique lo de la reforma laboral o habla con algún amigo empresario, de esos que les sobran, para que le explique cómo lo hacen en la privada de compromisos. Y tienen razón. La reforma laboral ha sido y es un cañón contra el empleo en todo el territorio español. Y una referencia en el extranjero salvo en el gran golfo de Génova. El hermano eurodiputado y ex ex-cuñado del imputado Sepúlveda sale en su ayuda y llama de todo a Rubalcaba. Aúlla desde lejos igualito que Mayor Oreja. Aunque para este último la distancia no cuenta: siempre está a mano. Es época de todo en el PP. Se revuelven contra todo, demandarán a todos y están dispuestos a todo para continuar. Con lo sobrados que parecían y era verdad.

Unamuno decía “Me duele España”. Y duele de verdad. En la memoria ahora conviven el espanto y el dolor con la tragedia de Miguel Ángel Blanco junto a los presuntos apandadores que trincaban de sobra. Y todos bajo el mismo techo pero no en el mismo lecho. Son cosas de lo cognitivo y de la edad. Me avergüenza como faltaron y faltan al respeto a tanto sufrimiento de políticos y militantes del PP que dieron la cara en lo más duro. Esto es un dolor para todos los españoles. Pero es también, y sobre todo, un drama para los “peperos” de buena fe. Que los hay de a pié llano.

Lo último es que a falta de inspiración se recurre a la conspiración. Y Floriano prefiere la Justicia. Allí se puede salir por garantías. Puedes ser un corrupto, pero si ha prescrito el delito, se han empleado medios ilícitos para demostrar la corrupción (escuchas ilegales en caso Naseiro) o se archiva sin más, hay amigo, salvas la cara y el culo. Ningún colega del escaño de al lado pide cuentas. No les importa. Incluso te hacen ministro como a Zaplana. Para ellos no va de bandos, va de bandas. No hay investigación interna y responsabilidades. La justicia no llega y aquí se quedan. Sin pena y con gloria. En el Partido Popular están desde hace semanas como en “La gata sobre el tejado de Zinc caliente” (Tennessee Williams), mentiras, ambiciones, insatisfacciones, todo en familia. Le han ocultado al “gran padre” que está diagnosticado y la gata Aguirre ya pelea por los restos regeneracionados. Es inevitable. Solamente cabe esperar (ingenuamente) que “después” de los “nonainos”, los herederos del PP se empeñen en «hacer que la mentira sea verdad».

Cada vez es más evidente que nos faltaba vocabulario. Pero gracias a las alturas vamos, poco a poco, aprendiendo lo que hay que hacer. Los españoles ya pueden alegar en los embargos que el Banco les ha condenado a un “empobrecimiento injusto”. ¿Colará? No lo sé. Y hablando de empobrecimientos injustos, los barómetros europeos muestran con claridad que el hundimiento de las clases medias ha sido fundamentalmente español y portugués. También búlgaro, pero allí a lo lejos. Francia, Grecia, Gran Bretaña o Bélgica descienden en menor medida. En la mayoría de la Unión Europea, en estos cuatro años de 2009 a 2012, se ha producido ¡Movilidad social ascendente! Mayor o menor, pero ascendente. El gráfico muestra la diferencia entre las medias en las posiciones sociales subjetivas en 2009 y 2012. Las diferencias entre medias son estadísticamente significativas, excepto para Eslovaquia, Hungría, Lituania y República Checa.

Grafico

En el extremo de mayor movilidad ascendente se encuentra Holanda con el 9% de movilidad. Las tendencias globales para 2030 (NIC. Global Trends 2030, noviembre 2012) hablan de un crecimiento de las clases medias en el mundo y una contracción en la Unión Europea. Ya sabemos dónde se están contrayendo y descienden. Hoy por hoy la crisis no es europea. Es nuestra. Y con estos políticos.