La tecnología del videojuego permite crear una realidad virtual que parece real pero con la ventaja de que se puede moldear a los deseos del jugador. Se trata de grabar, digitalizar, movimientos antiguos de los personajes y manipularlos electrónicamente haciéndolos aparecer como actuales, de tal modo, además, que realizan sus actividades con el resultado que desea el manipulador.

El jueguecito tiene, como no podía ser de otra forma, un enorme éxito y cada vez que sale un dispositivo nuevo que mejora la calidad del anterior, se hacen grandes colas para su adquisición.

Probablemente ese éxito, y el disponer de la tecnología necesaria, han hecho que el Partido Popular esté utilizando los mismos principios de los videojuegos para hacer oposición a la política antiterrorista del gobierno de la nación.

Utiliza antiguos movimientos de los personajes a este respecto como gestos de ineficacia policial, atenuación de penas a los presos terroristas, acercamiento de los mismos a las proximidades de sus familias y amigos, comprensión de sus movimientos de liberación nacional o legalización de partidos comunistas de las tierras vascas, y los hace aparecer como actuales, con un realismo tal que llegan a tener un éxito comercial tan importante como el de los videojuegos.

Así, la participación de ETA en el atentado del 11 de marzo, la venta en almoneda (vergonzante) de Navarra, las cesiones semanales al chantaje de los terroristas, la aceptación de las listas de Batasuna, etc. llegan a parecer tan reales que son dignas de ocupación permanente del Congreso de los Diputados.

Lo sorprendente es que se televise, ya que los videojuegos «de verdad» son de uso individual, pero este otro juego es seguido por los medios de comunicación como si se tratara de hechos tan reales como la vida misma y le dan carácter de acontecimiento bien sea para anunciar los «hechos», en el caso de los medios que están en colusión, como para negarlos.

El caso es que, de todo ello, algo queda y al final no me extrañaría nada que los inventores del juego obtuvieran rentas suficientes para seguir con el negocio.