Publicado en catalán en 1993, se traduce al castellano este pequeño libro, un clásico de las letras catalanas. En él se recogen algunos recuerdos de la infancia y adolescencia de la autora, Mercè Ibarz (1954), en Saidí, su pueblo natal, una minúscula población del Baix Cinca situada a caballo entre Aragón y Lleida

El libro tiene un interés personal y sociológico. Personal, porque describe con detalles familiares, aunque sin ningún tipo de sentimentalismo o concesión bucólica, la vida de Ibarz en Saidí. Y sociológico, porque aparece tal y como era la vida en los pueblos de esta zona en la década de los sesenta. Unos pueblos cuyas gentes siempre han vivido de la agricultura y la recolección, estando acostumbrados a batallar contra la naturaleza en todas sus facetas adversas. Unos pueblos en los que sus gentes se han forjado una forma de vivir honrosa gracias a ese desafío

Los padres de Mercè Ibarz trabajan en el campo, y como sucede en todos los pueblos de la comarca, se han dedicado a la fruta. Como ella cuenta, tuvo la suerte de crecer en unos años en los que la introducción de la maquinaria en los trabajos agrícolas hizo posible que muchas mujeres pudiesen estudiar. Ya no eran precisas tantas manos para sacar adelante la producción. Ella abandonó el pueblo y de alguna manera dejó de pertenecer a él. Por eso analiza las cosas con más distancia y objetividad. Y aunque no haya por qué coincidir con todas sus impresiones, puede presentar con orgullo los valores de la vida campestre y también sus carencias.

En la última parte analiza los problemas agrícolas que aparecieron en la década de los ochenta, y que se agudizaron al inicio de los noventa. La autora comenta la política de subvenciones introducidas tras el ingreso de España en la Unión Europea. Una política que es calificada de “trampa mortal para el agricultor”. No en vano, “el pequeño y mediano propietario agrícola sigue siendo una supervivencia”. Y es que para la Ibarz, la relación del hombre y la tierra cobra una importancia que va más allá de la mera subsistencia

El título de libro, “La tierra retirada”, tiene que ver con estos cambios agrícolas: la tierra retirada es aquella “tierra labrada y preparada, pero no sembrada. Esponjosa y suave, del color de las entrañas del trigo maduro, generosa. Y sin embargo, abandonada, improductiva”. Una buena metáfora de todos estos cambios. Mutaciones recogidas en una obra que, cual reportaje periodístico, y es que esta obra tiene más de esto último que de literatura, sin que ello constituya un demérito para su valor, da cuenta de las desapariciones que el fluir del tiempo va trayendo a Saidí y a la comarca circundante.