Es curioso cómo en nuestro país durante muchos años nuestra memoria histórica y el testimonio de quienes vivieron los tremendos acontecimientos de la Guerra Civil y la Posguerra hayan sido borrados de los libros y condenados al exilio del tiempo, a un tiempo que como un manto gris de niebla cubrio durante muchos años las historias, las vivencias y los relatos de los errores que en nuestro país tuvieron lugar en un tiempo en el que la sinrazón, el odio, el totalitarismo, el fanatismo y el fascismo arraso cada pueblo o ciudad de la geografía española y que lleno de cadáveres plazas, calles y cementerios. Y es que esta actitud frente a nuestra historia contrasta con otras actitudes en países como Alemania en donde la historia se cuenta y la memoria se escribe, para que los errores que tuvieron lugar en el pasado no vuelvan a repetirse, curioso es ver cómo los niños alemanes a partir de los 16 años visitan los campos de concentración y los hornos nazis para ver con sus propios ojos el horror y la barbarie que los seres humanos podemos llegar a cometer en nombre de “ideas” o “banderas”.

Así, “La voz dormida” cumple un doble papel a mi juicio, por un lado hace memoria de la historia de nuestro país y durante varias horas es capaz de introducirnos en un tiempo en el que el fanatismo hizo de nuestro país un mar de lágrimas, en donde las mujeres sufrieron no sólo por estar defendiendo sus ideales frente a las ideas totalitarias, sino también por el mismo hecho de ser mujeres. Sufrieron como madres, como hijas y como esposas, y fueron condenadas a que su exilio interior impidiera algo tan humano como llorar a sus muertos y muertas. En definitiva, hace memoria, pero también conciencia sobre lo que no se puede volver a repetir, hace historia pero también cuenta la parte de esa misma historia a veces olvidada, que es la de las mujeres.

Y por otro lado, “La voz dormida” también pone en valor algo tan humano, como que por encima de cualquier bando, la humanidad de las personas puede dar lugar a esa esperanza, no por menos en la película se entrelazan las historias de mujeres de un bando y otro, diferentes visiones que tienen una eclosión final digna de hacer esta película un referente para que nuestras generaciones de presente y futuro vean lo importante de la libertad, la igualdad y la fraternidad.