Por eso, el descubrimiento de la grave trama de espionaje político en la Comunidad de Madrid bien exige un esfuerzo de esclarecimiento completo de todas sus ramificaciones. Muchos ciudadanos se preguntan, por ejemplo, como se conecta todo esto con el viejo escándalo del Tamayazo, o qué conexiones existen con la pretensión de privatizar el Canal de Isabel II, o qué vínculos pueden darse entre algunas operaciones de espionaje político y guerra sucia con el asalto a Caja Madrid en que se encuentra tan empeñada la Señora Aguirre y, casualmente, sus dos principales colaboradores ahora implicados en el affaire del espionaje político.

No estamos, por lo tanto, ante un episodio meramente accidental, sino ante asuntos que conciernen a la propia salud de la democracia.