Tras visitar “in situ” los establecimientos de Fuerteventura, Madrid, Barcelona, Málaga y Algeciras, los especialistas europeos concluyen que los clandestinos son sometidos a un “sistema excesivamente estricto de detención de tipo penitenciario” que incluye el “encierro casi permanente en celdas» y la «limitación de paseos al aire libre”. El Estudio asegura que ni siquiera los enfermos se libran de ser tratados como delincuentes, ya que igualmente “permanecen casi todo el tiempo en sus celdas”.

La degradación en las condiciones de detención es particularmente grave en los centros de Algeciras, Fuerteventura y Málaga, donde a la mala situación de los inmuebles se suma la “ausencia de equipamientos básicos” para los “sin papeles”, tales como falta de ropa o botiquines sanitarios. El Informe denuncia la carencia de personal para asistir a los inmigrantes y que la única “presencia casi exclusiva” es la de funcionarios de seguridad.

La delegación del Parlamento Europeo asegura haber podio comprobar que los inmigrantes denuncian sufrir un trato violento por parte “del personal de seguridad de ciertos centros”.También revela la existencia de “actitudes irrespetuosas y despreciativas” a los internos por parte del personal de los establecimientos, que carece de una “sensibilización a la situación específica de los inmigrantes”.

Los expertos europeos destacan la mala situación sanitaria. Dicen haber detectado “deficiencias en los servicios médicos”. Los especialistas sanitarios “son abiertamente reticentes a responder a las necesidades de las personas retenidas”.

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