Este tipo de acciones de protesta no son nuevas. Ahora toca leche, antes fueron fresas o tomates…Unas veces son los ganaderos belgas, otras los agricultores franceses, otras los productores gallegos… En cualquier caso siempre resultan hirientes, más aún cuando el estigma del hambre presenta señales tan alarmantes. Kenia, Guatemala y Bangladesh requieren intervenciones urgentes. Son necesarios 2.000 millones de euros extra para afrontar sus problemas este año. Datos (con menos del 1% de lo que los países ricos han gastado en salvar los sistemas financieros, se podría solucionar la hambruna) e imágenes (como la que acompaña a esta líneas) impúdicas rellenan páginas en los periódicos de un mundo desarrollado que todavía no se ha tomado en serio el problema del hambre, que sigue incumpliendo compromisos

(desde 2005, el G-20 ha dejado de dar 23.000 millones de euros anuales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio) y que utiliza los alimentos como arma arrojadiza para protestar contra las leyes del mercado.