Una mirada fugaz a la información escrita sobre el LHC en los últimos días nos muestra que los objetivos científicos del acelerador son una parte poco relevante de los artículos. Se explica que el objetivo es hacer colisionar haces de protones y analizar las partículas que se formen a consecuencia de la colisión. La posibilidad de detectar la partícula conocida como bosón de Higgs aparece en todas las informaciones. Para tratar de transmitir la importancia de esa posible partícula algunos científicos se refieren al “Santo Grial de la física de partículas” (La Jornada 09/09/08; El Pais.com 10/09/08) o de “la partícula de Dios” (La Vanguardia 08/09/08; El Universal 09/09/08; El Pais.com 10/09/08). Otras veces el tono es menos esotérico, aunque con la misma intención de impactar al público: “la máquina del ‘Big Bang´ funciona con éxito (El Mundo 10/09/08).

Los aspectos contextuales del proyecto son los que dominan, sin lugar a dudas, la información. Se ofrecen datos que proporcionan una idea de la magnitud del proyecto (“mastodóntico”, según lo califica Javier Sampedro en Elpais.com): se trata de un túnel de 27 Kms de largo bajo la frontera franco-suiza; un coste con baile de cifras, entre 4.000 y 6.000 millones de euros, según los distintos medios; participan 80 países; en el proyecto han trabajado 10.000 físicos e ingenieros, etc. (“La hora de la verdad para 10.000 físicos de 80 países”, Elpais.com 10/09/08). Sólo algunos medios hacen referencia a que en Estados Unidos se estaba construyendo un acelerador semejante al LHC, pero el proyecto fue cancelado por su elevado coste (Elpais.com 10/09/08).

Otro tema recurrente en las distintas informaciones es relativo al riesgo o peligro que podría entrañar el funcionamiento normal del LHC. Se citan las declaraciones de los responsables del proyecto en el sentido de que el LHC es seguro, “descartando así las versiones catastrofistas que temen que llegue el fin del mundo” (El Universal 09/09/08) porque “se generen agujeros negros que lleguen a engullir la tierra” (La Vanguardia 08/09/08). Las declaraciones de los responsables del LHC están motivadas por la presentación de una denuncia ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo por parte de varios científicos contra el CERN por poner en riesgo a la Tierra (una denuncia similar fue presentada también ante un tribunal de Honolulu, Hawai).

En general, en las informaciones sobre el LHC están ausentes las referencias a los posibles beneficios no cognoscitivos del proyecto. Esta es una diferencia importante respecto a las noticias sobre otros proyectos científicos, en las que se insiste en las posibles aplicaciones. En este caso, los medios reflejan con toda claridad que se trata de un proyecto de investigación básica con objetivos puramente cognoscitivos. Sin embargo, señala Carlos Gómez Abajo “la historia da muestras de cómo por el camino de la teoría se han ido encontrando aplicaciones prácticas”, y el propio proceso de construcción del acelerador genera innovaciones tecnológicas con aplicaciones en otros ámbitos (10/09/08 CincoDias.com).

En definitiva, hay tres cuestiones que a partir del breve análisis anterior quedan patentes:

a) Se trata de un proyecto de investigación básica que puede ser de utilidad para contrastar algunas teorías físicas. Por lo tanto, es necesario explicar la contribución que el LHC puede realizar al desarrollo del conocimiento. La dificultad de este cometido no justifica su sustitución por la retórica del Santo Grial, la partícula de Dios, etc.

b) El tema del riesgo aparece tratado de una manera poco clara. En ningún momento queda explícita la intención, ni los fundamentos del grupo de científicos que ha presentado una denuncia ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

c) Pese a que los objetivos son principalmente cognoscitivos, parece importante, dado los elevados costes del proyecto, incidir en los posibles beneficios indirectos no cognoscitivos del desarrollo del LHC.