La vuelta de Semana Santa está siendo marcada por varios acontecimientos, entre los que cabe destacar el discurso de Rajoy ante su partido para fijar la estrategia de cara a los siguientes procesos electorales, las declaraciones del gobernador del Banco de España en la apertura del XXII Encuentro del Sector Financiero, y el informe realizado por el Parlamento Europeo donde se concluye que la protección de los derechos humanos en España se han visto afectados seriamente por las medidas de austeridad. ¿Por qué destacar estos y no otros? Porque son un claro ejemplo de realidades paralelas dentro de una España donde la ruptura del contrato social y la dualidad social hace que se analice lo que ocurre desde la propia posición y no desde la situación social de la mayoría de la población.

Por primera vez en dos años, se reunía la Junta directiva Nacional del PP en un clima de incertidumbre y preocupación por las consecuencias de la dura derrota en Andalucía y la impresión de que puede ser un anticipo de lo ocurrirá el 24 de mayo en las elecciones municipales y autonómicas; por la división interna cada vez más visible en el PP ante la estrategia que hay que desarrollar para recuperar la confianza de los ciudadanos; y por la sensación de final de ciclo político tanto internamente en el PP como en las instituciones que hasta ahora gobiernan.

Algunos medios esperaban mucho de esta reunión, olvidando que el PP es un partido fuertemente jerarquizado donde llevar la contraria al líder es sinónimo de defenestración. Por ese motivo, el resultado fue el que Rajoy ya había marcado días antes. A saber:

  • No enredarse. En este sentido, se pueden destacar tres frases de Rajoy. La primera, «hay que tener claros los objetivos y conviene no distraerse o dejar distraerse en asuntos cuanto menos intrascendentes o irrelevantes». La segunda, no «enredarse en lo que interesa a 25». Y la tercera «No voy a hacer llamamiento a la unidad porque este es un partido unido. Si algo ha derrochado es responsabilidad».
  • El cambio de la situación económica va a ser suficiente para volver a ganar las elecciones. Frente a los dirigentes del PP que piensan que hay que hacer más hincapié en los principios y valores con los que se identifica al PP, Rajoy siguió insistiendo:«Hay resultados y la gente lo ve».
  • La fortaleza del PP, con frases como, “es el partido el que nos volverá a hacer ganar las elecciones. Conviene no olvidarlo».

Tras esta Junta Directiva Nacional del PP, donde hay que destacar que nadie más que Rajoy intervino, la pregunta es si será suficiente vivir en una realidad paralela a la que tienen y sufren la mayoría de españoles, si será suficiente ser obedientes, sumisos, y sufrir en silencio dentro del PP para que éste se recupere electoralmente. Se puede creer en milagros, pero la atonía reinante lleva a presagiar que la perdida institucional del partido popular será grande y que la primera consecuencia será un incremento de la división interna, a pesar del maquillaje que pretendan realizar.

Ahora bien, si en el PP todos callaron, quien sí ha salido a defender a Rajoy con pasión, y quién sabe si con interés ministerial o internacional, ha sido el gobernador del Banco de España, Luis Linde. Que en la apertura del XXII Encuentro del Sector Financiero calificó de “riguroso y prudente» el proceso de ajuste que ha realizado el Gobierno de Rajoy, y «que ha contribuido a la recuperación, como confirman los mercados». Y por si no había quedado claro afirmó que «apartarse del camino que lleva a situaciones imposibles e insostenibles no es austeridad sino sentido común y, en un sentido muy real, patriotismo».

Llueve sobre mojado. Pero estas afirmaciones de Rajoy y Linde chocan de frente con el informe del Parlamento Europeo, The impact of the crisis on fundamental rights across Member States of the EU. Country Report on Spain. Un informede 127 páginas que se ha realizado ante la preocupación en la UE con respecto a algunas de las medidas de austeridad adoptadas por el Gobierno, como recortes sociales, en sanidad y en los presupuestos educativos que han llevado a un aumento preocupante de la pobreza familiar, y que han impactado negativamente en la realización de los derechos fundamentales. Como se señala en el informe:

¿Saben nuestros gobernantes que las reformas adoptadas en materia educativa (disminución de presupuesto, reducción de profesores…) podrían dar lugar a una disminución de la igualdad del sistema educativo, así como en su calidad? Y que esta es una gran preocupación en la UE, ya que podría afectar negativamente al desarrollo económico y social del país en el largo plazo.

¿Saben nuestros gobernantes que la disminución del gasto en salud, la reducción del número de médicos y enfermeras y sus salarios, la disminución del número de camas de hospital, el aumento de los copagos por recetas médicas, la limitación de la condición de la persona asegurada – ya no provee cobertura para los inmigrantes indocumentados-, y el hecho de que los servicios de salud varíen dependiendo de la Comunidad, plantea dudas sobre la eficiencia y la equidad de este servicio en la UE?

¿Saben nuestros gobernantes que los recortes suponen graves riesgos para la población, especialmente para aquellos grupos con menores ingresos y en riesgo de exclusión?

¿Saben nuestros gobernantes que la reforma laboral ha reducido los costes del despido y ha tenido un impacto doloroso en los trabajadores y sus familias, en particular de los trabajadores de bajos salarios que se enfrentan a un mayor riesgo de dificultades económicas, como señala el informe?

¿Saben nuestros gobernantes que con la reforma de las pensiones se observa ya una reducción de la cuantía de la pensión, que afecta al poder adquisitivo de los pensionistas?

¿Saben nuestros gobernantes que en España se iniciaron 415.117 procedimientos de ejecución hipotecaria entre 2008 y 2012?

¿Saben nuestros gobernantes el alarmante grado de pobreza infantil, que, según Unicef, ha aumentado un 28% entre 2008 y 2012, y que según los autores del informe podría tener un impacto devastador a largo plazo en los niños y en el país?

Por supuesto que lo saben. Pero defienden un modelo de sociedad dual que es el que están construyendo con la excusa de la crisis. No son ni ignorantes, ni malvados, saben lo que quieren, lo hacen y van ganado a la mayoría de la población que todavía no entiende que los verdaderos dueños de la situación son ellos, si abandonan su indignación, más o menos pasiva, y se convierten en los protagonistas de un cambio de sociedad donde el objetivo sea la equidad.

Ese es el camino.