Lo están haciendo en todos los terrenos de lo que son pilares del Estado de Bienestar, y entre ellos hay que destacar el regreso al pasado más oscuro y desigual que plantea Mariano Rajoy con su reforma educativa. En España, aunque parezca mentira, contamos con un ministro de Educación sacado del famoso TBO, que empezó diciendo “La victoria del PP se produce no sólo por mayoría absoluta, sino por mayoría universal”; y que ahora:

• Niega el carácter educativo del primer ciclo de educación infantil, «Me plantea usted —y me parece muy interesante el planteamiento— la cuestión de la educación de 0 a 3 años. Se lo voy a decir con toda franqueza, yo creo que eso no es educación, creo que es básicamente conciliación». (Comisión Educación del Congreso 2.02.2012)

• Defiende la educación segregada, a pesar de las sentencias del Tribunal Supremo, «El patrón de rendimiento de los centros diferenciados tiende a ser superior (…) sobre todo en lo que se refiere a chicas, ahí está el Wellesley College”.

• No cree que sea necesario invertir más en educación, «No solo no hace falta invertir más para mejorar el rendimiento escolar, sino todo lo contrario»(El País, 17.10.2012).

• Niega la democracia en la educación, «La comunidad educativa no puede ser una comunidad democrática, porque el proceso educativo no es democrático» (Conferencia Fundación FAES, 2010).

• Crea independentistas como churros, “Nuestro objetivo es españolizar a los alumnos catalanes»(Sesión de Control al Gobierno, 10.10.2012).

• Y adopta un tono bravucón, “soy como un toro bravo que se crece con el castigo”, mientras acaba con el derecho a la educación de todos los españoles en condiciones de igualdad y calidad.

Para conseguir sus objetivos, llevan mucho tiempo criticando duramente la educación pública en España, como algo malo y con unos resultados nefastos por culpa de los malvados socialistas. Esta campaña de destrucción de la escuela pública para favorecer con dinero pública la escuela privada, ha calado en muchos ciudadanos, que además no dejan de recibir noticias interesadas sobre lo mal que salen parados los alumnos españoles en las evaluaciones internacionales.

Hay que combatir esta tendencia en la opinión pública a valorar como negativa la evolución del sistema educativo en España. Y hay que hacerlo con los datos que sistemáticamente ocultan. La evolución del sistema educativo español en los treinta últimos años es un éxito, y su mayor logro ha sido la constitucionalización del derecho a la educación de todos los españoles, que ha traído como consecuencia erradicar el analfabetismo, al mismo tiempo que se iba eliminando el absentismo escolar, se conseguía la igualdad de acceso de la mujer a la educación y aumentaba el porcentaje de estudiantes universitarios. Ahora lo fundamental no es acabar con el derecho, sino mejorar la calidad para corregir algunas cuestiones como el fracaso y el abandono escolar.

Tenemos que sentirnos orgullosos del camino recorrido por España en estos años y los datos nos avalan. Según el informe ‘Panorama de la Educación. Indicadores de la OCDE 2012’:

• La tasa de escolarización infantil en España es muy superior a la de la OCDE y a la de la Unión Europea. Hasta los dos años están escolarizados el 26,5% de los niños y niñas, frente al 3,3% de media en los países de OCDE y el 3,8% en la Unión Europea. Entre los 3 y 4 años la escolarización española es prácticamente universal, pues alcanza el 99 %; en la OCDE (71,9 por ciento) y en la UE (78,1 por ciento) es más reducida. El gasto de España en la educación infantil (para las instituciones públicas) asciende al 0,9% del PIB, en comparación con la media de la OCDE del 0,5% del PIB combinado. Además, los alumnos de 15 años que iniciaron su escolarización en Educación Infantil, obtienen mejores resultados que aquellos que la iniciaron con la educación obligatoria, incluso después de tener en cuenta el entorno socioeconómico.

• El nivel educativo de la población adulta ha mejorado entre 2000 y 2010, pasando del 38% al 53% el porcentaje de españoles de 25 a 64 años que poseen estudios superiores a la primera etapa de Educación Secundaria.

• El 45% de la población entre 25 y 34 años tiene un nivel educativo superior al de sus padres. España es de los países mejor situados en movilidad ascendente.

• El número de alumnos que obtiene un título de segunda etapa de Educación Secundaria se ha incrementado en 14 puntos porcentuales desde el año 2001. Un ritmo mayor que las de la OCDE y de la UE, lo que ha permitido que se reduzca considerablemente la diferencia de España con la media de ambas organizaciones, pasando de los 11 y 13 puntos en 2001, a los 4 y 3 puntos respectivamente en 2010.

• La tasa de acceso en la Educación Terciaria de tipo B (Formación Profesional superior en el caso de España) en 2010 alcanza el 26%, siendo más alta que la media de la OCDE (17%) y de la Unión Europea (15%).

• La universalización de la educación en España tiene su reflejo en el número de alumnos matriculados en la Universidad: se pasa de 371.306 alumnos en el curso 1975-76, a 669.848 en el curso 85-86, hasta alcanzar en el año 1999-2000, 1.589.473 alumnos. Para posteriormente ir disminuyendo ligeramente en número: en 2008-2009, 1.500.069 alumnos y en el año 2010- 2011, se matricularon 1.455.885 alumnos, de los cuales más de la mitad, concretamente 785.157 son mujeres, lo que supone el 53,9%, y confirma la igualdad de acceso de la mujer a la universidad. El logro es tan positivo, que se ha conseguido que en España un 31% de la población adulta, es decir, entre 25 y 64 años, posea titulación de Educación Superior, superando al 30 por ciento de la media de la OCDE y al 28% de la UE(a 27). Cifra que es también superior a la del resto de los países mediterráneos, Alemania y los países latinoamericanos seleccionados para este estudio.

• El número total de horas de clase obligatorias para los alumnos de Educación Primaria y Educación Secundaria, en casi todas las edades, en España es superior al promedio de laOCDE y de la UE. En la etapa de 7 a 8 años, las horas lectivas en España son de 875, mientras en la OCDE y UE21, son de 774 y 750 respectivamente. Y en 15 años (programa típico), en España son de 1050, y en la OCDE y UE21 son 920 y 907 respectivamente.

Esta es la realidad del sistema educativo español que pretende ocultar el PP, para volver a los años donde la educación era un privilegio al alcance de unos pocos. Esta es la realidad que tenemos que mejorar, y por la que hay que luchar, para que el derecho constitucional a la educación sea efectivo para nuestros hijos.