El ex Presidente José Mª Aznar ha vuelto a arremeter contra José Luis Rodríguez Zapatero y contra el Ejecutivo socialista en la clausura del campus de la Fundación FAES, que él mismo preside.

Aznar aseguró que pretende “desenmascarar a todos los que han entronizado la mentira para maquillar inconfesables negociaciones secretas con ETA”, porque “los enemigos de la libertad” no le callarán. Un vez más, la rueda del PP, día sí y día también, da vueltas alrededor de ETA. ¿Es que no saben hace otra cosa? ¿O es que todavía no se han enterado de que la mayoría de los ciudadanos aprueban el proceso de paz, a pesar de que el diálogo no haya terminado como esperábamos?

Entre insulto e insulto, el ex Jefe del Gobierno tuvo unas palabras de elogio para su sucesor al frente del Partido Popular, Mariano Rajoy. Unas palabras que sin embargo resultan insuficientes para reforzar el liderazgo de Rajoy, que con semejantes declaraciones irresponsables no parece que consiga despojarse del lastre del firmante de las Azores. Hasta el mismo Pedro J. Ramírez, director de El Mundo ha manifestado en su editorial dominical que el liderazgo de Rajoy “se tambalea”.

Está claro que las “lindezas” de Aznar contra el Gobierno lo único que consiguen es presionar a Mariano Rajoy, porque le hacen más daño al PP que al Gobierno de Zapatero. El ex Presidente del Gobierno aún debe a los españoles una disculpa por haber mentido cuando dijo aquello de “créanme, hay armas de destrucción masiva en Irak”. Perdieron las elecciones porque mantuvieron hasta el último momento que la autoría de los atentados de Madrid era de ETA. Han intentado demostrarlo durante más de tres años sin aportar una sola evidencia sólida. Parece que a falta de pruebas y argumentos, “buenos son los insultos”.