Antonio Gala es dramaturgo, novelista, poeta y ensayista. Pero lo que es verdaderamente, no es otra cosa que un “explorador de los sentimientos humanos”. Navega por los mares profundos de la condición humana, sus vericuetos, sus contradicciones y, por lo que más le gusta, sus pasiones.

«Los papeles de agua» es su novela más intimista y en la que insiste en una constante de toda su obra: dar el protagonismo a una mujer. En ella, nos narra como una escritora de éxito huye a Venecia tras el fracaso de su última obra publicada. Es ahí, en Venecia, donde sale de su decadencia al tiempo que descubre la cara oculta de esta encantadora ciudad, sus pasiones y su vida nocturna. Deyanira, como se llama, descubrirá que nada de lo que ha escrito hasta ahora ha sido cierto porque verá en los ojos y en el cuerpo de Aldo, su amado, la verdadera vida.

Gala utiliza como vehículo narrativo los papeles que la protagonista escribió a modo de diario. En estos cuadernos se refleja a una mujer que trata de sobrevivir escribiendo, después de haber renunciado a ese «tipo de literatura que sólo sirve como literatura». Una mujer que pudo olvidarse de sí misma cuando al fin descubrió la vida que nunca había vivido. Es una confesión desprovista de pudor que nunca hubiera visto la luz si Deyanira Alarcón no hubiera encontrado su destino precisamente cuando huía de él.

Bajo el nombre de Deyanira de Alarcón, el autor se pone al servicio de esta escritora que lucha en medio de un huracán de frustraciones. Es una novela que emociona, de lectura rápida, amena y sobre todo llena de sentimientos.

En «Los papeles de agua», Antonio Gala une su vitalidad y su crítica al mundo que vivimos a muy variadas e interesantes reflexiones sobre el sentimiento y la sexualidad, la maternidad, el embarazo, la homosexualidad, la política, la mafia, el dinero, el capitalismo feroz y el narcisismo de la sociedad, todo ello, con la precisión del que observa lo que es, sin renunciar a lo que debe ser.