Los PGE cumplen cuatro objetivos prioritarios: primero, garantizar las prestaciones sociales necesarias para atender a los colectivos afectados por la crisis: de ahí que se destine más del 51% del PGE a políticas sociales. Segundo: invertir recursos en aquellas áreas que nos permiten transitar hacia un modelo económico más sostenible. La derecha intenta frivolizar sobre el cambio de modelo de economía sostenible propuesto por el Presidente Zapatero: son los mismos que niegan el cambio climático y que con sus políticas, cuando gobernaron, inflaron la burbuja inmobiliaria que ha explotado hoy en la cara de todos los españoles. España no puede ni debe volver a crecer generando empleo precario y construyendo más viviendas que hogares se forman en nuestro país al año, pisos hoy vacíos e inaccesibles para muchos jóvenes y familias con recursos medios y bajos, y que ha esquilmado buena parte de nuestras costas y parajes naturales. En correspondencia con la magnitud del reto a afrontar, el Gobierno de España presenta un balance sin parangón en la UE: entre 2004 y 2007, el Gobierno socialista ha invertido 7.946,11 millones de euros, el triple de la media de la zona euro; y entre los años 2004 y 2008, la inversión en infraestructuras aumentó un 45%, el doble de la inversión media de la eurozona. El esfuerzo que el Gobierno español hace por elevar el stock de capital físico y tecnológico no tiene precedentes y es la antesala al deseado aumento de nuestra productividad, verdadero talón de Aquiles de nuestra economía. El equilibrio de las cuentas públicas en el medio plazo es el último vértice de la estrategia presupuestaria del Gobierno: los PGE recortan el gasto corriente en 60.000 millones de euros, ejemplo de austeridad que bien pudieran seguir gobiernos del PP como es el caso de la Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, con déficits y deudas públicas disparadas y disparatadas.

Existe un consenso entre los organismos internacionales de que aunque lo peor de la crisis haya pasado la recuperación no está aún consolidada: quedan meses duros, de aumento del paro en todas las economías avanzadas, España en menor grado, que exigirán un esfuerzo adicional por parte del sector público en materia de gasto social e inversión. A ello se compromete el Gobierno socialista en el convencimiento de que las cuentas públicas presentadas para 2010 representan los Presupuestos de la recuperación.