Los casos de Grecia e Italia son bien distintos. En el primer caso, muchos lamentamos la salida de Papandreou porque nadie puede negarle su esfuerzo, honestidad y compromiso para intentar sacar a Grecia del agujero. Diferente es la situación de Berlusconi, que muchos celebraron (dentro y fuera de Italia) la salida de este personaje; lo lamentable son las formas: la economía ha podido lo que no pudo la propia razón democrática.

Esto demuestra que la actual Economía no tiene amigos; no entiende de formas, modos, estilos, ideas, valores. Da igual, todo es capaz de ser fulminado si no sirve para el objetivo. Ahora bien, la pregunta es ¿qué objetivo persiguen los actuales tecnócratas? Esta situación merece una serie de reflexiones:

1) ¿no tienen valores ni ideología los tecnócratas? ¿quiere esto decir que todos piensan lo mismo? ¿Qué sólo hay una única forma de actuar y gestionar? ¿estamos ante la imposición del pensamiento único? Es decir, una de las nuevas verdades con las que hemos de comulgar es que el tecnócrata es neutro, aséptico, no piensa ni opina, ni tiene valores, ni sufre, ni siente empatías. Simplemente gestiona.

2) La receta de la que todos hablan es “Más Europa”. Pero, ¿cómo podemos crear más Europa si vamos eliminando gobiernos democráticos? Una de las razones por las que todos los gobiernos nacionales, independientemente de su ideología, estén siendo fulminados en esta crisis, es porque no se hace Política, sino que se aplican las recetas económicas que mandan los organismos económicos de la UE. Las recetas tienen el mismo color y provienen del mismo origen. Desde el inicio de la crisis, no son los políticos quienes deciden sino que simplemente han gestionado lo que poderes económicos no democráticos vienen dictado. Ahora, se ha dado un paso más: para tener gobiernos “títeres” se sustituyen directamente.

3) ¿Quién da por válidos los currículums de los gobiernos tecnócratas? Sorprendentemente, todos los partidos (desde la izquierda a la derecha más ultra) han aprobado en Grecia la constitución del nuevo gobierno. Pero, ¿cómo se ha determinado la elección? ¿Quién lo ha decidido? Si todo resulta tan “eficaz”, mucho me temo, que la nueva propuesta sea eliminar los costes innecesarios de un proceso electoral: campaña, mítines, debates, diputados, …. ¿para qué? Resulta más rápido, eficaz, directo, e indoloro un gobierno de tecnócratas. Curiosamente nadie plantea cuántos de ellos han tenido que ver con la crisis financiera. No hemos de olvidar que la situación caótica en la que estamos fue una crisis económico-financiera y ahora ¿la tienen que resolver los mismos que la crearon? La mayoría de los tecnócratas de estos gobiernos provienen de organismos como Goldmann Sachs.

4) Pero nadie lamenta ni llora la pérdida de gobiernos democráticos. Porque seguro que la mayoría piensa que los políticos se lo han ganado a pulso, pensará: la falta de credibilidad, la corrupción, la demagogia, las mentiras, la falta de valentía y compromiso, la profesionalización del cargo orgánico. Sobre todo es que la política ya no la realizan “los mejores y más preparados para ello”, como nos recordaría Platón, sino sencillamente aquéllos que muestran más resistencia para sobrevivir. Es injusta la generalización como injusto para la Democracia ha sido que los partidos políticos no corrigieran sus defectos y excesos.

Pero mucho me temo que los tecnócratas sí son humanos y tienen muchos intereses en las decisiones que toman, forman parte de una élite de la que estamos excluidos, y sus decisiones y actuaciones traerán consecuencias que además no estarán exentas de polémicas y valoraciones. A lo que no responden es a una elección democrática.