Es cierto que Madrid ha sido la región en la que más ha caído el voto socialista, pero no es menos cierto que un 39,4% de los votos constituye un buen punto de partida para cualquier estrategia de recuperación. Con sólo unas décimas más (40,1%), el PSOE estuvo en condiciones de gobernar la Comunidad de Madrid en el verano de 2003. El apoyo ciudadano al PSOE en Madrid dista mucho, por ejemplo, de los lamentables resultados obtenidos por el PP en regiones tan importantes como Cataluña (16%) o País Vasco (18%). Y es verdad que los datos del 9-M mejoran los conseguidos en mayo de 2007, si bien los comicios generales no son comparables con los autonómicos ni en censo, ni en participación, ni en incidencia del factor “voto útil”. De hecho, el PSOE ya obtuvo en las generales de 2004 casi cinco puntos más de apoyos que en las autonómicas de octubre de 2003 (44,1% frente a 39,1%), y algo parecido ocurrió en los comicios de 2000 y de 1996.

Los resultados son manifiestamente mejorables porque el PP ha abierto una brecha que era de décimas en 2004 (44,9%-44,1%) y ahora es de 10 puntos (49,3%-39,4%), y porque la distancia era de 30.000 votos hace cuatro años y hoy es de 350.000. El PP ha ganado en más del 90% de los municipios de la región, incluidos algunos gobernados por el PSOE, y obtiene un resultado absoluto sin precedentes, con más de 1.700.000 votos. La caída porcentual del 9-M (del 44,1% al 39,4%) es de hecho muy similar a la que tuvo lugar en mayo de 2007 (del 39,1% al 34%) y que acabó con mi dimisión como Secretario General del PSM-PSOE. Con todo, el dato más preocupante para el PSOE está en la evidencia del trasvase de votos. Hasta ahora, los malos resultados socialistas podían explicarse con la irregular participación de sus votantes. Una parte de los electores del PSOE alternaba el voto a nuestras candidaturas con la abstención. El 9-M, con una participación general cercana al 81% (superior a la de 2004), ha demostrado, por vez primera, que un número limitado pero significativo de votantes socialistas ha decidido pasarse al PP o al partido de Rosa Díez. Y ni tan siquiera el tradicional trasvase de votos de IU a PSOE en comicios generales ha podido compensarlo.

¿Qué necesita el PSOE para enfrentar con éxito el reto de superar estos resultados? Primero un análisis realista y riguroso de los datos. Confiemos en los instrumentos científicos antes que en los juicios apresurados o interesados. En segundo lugar corresponde una interpretación atinada sobre las causas de tales resultados. Durante los últimos días han circulado dos explicaciones aparentemente contrapuestas. Unos sostienen que la política territorial del Gobierno socialista ha beneficiado las expectativas electorales del PSOE en la periferia a la vez que perjudicaba al centro. Otros afirman que los malos resultados del PSOE se corresponden con las regiones donde la organización está más debilitada.

La primera explicación es injusta: el desarrollo de la España de las autonomías ha beneficiado al conjunto del país, si bien en algunas regiones como Madrid los socialistas probablemente no hemos sido capaces de subrayarlo. ¿Cómo explicar si no los buenos resultados socialistas en las zonas “centrales” de Extremadura o Sevilla? Seamos autocríticos: a pesar de nuestros esfuerzos, ¿cuántos madrileños saben hoy que el Gobierno socialista ha invertido muchos más recursos en Madrid que el anterior Gobierno popular, pese a las campañas de la derecha sobre el “cero Zapatero”? La segunda explicación da justo en el blanco. El Partido Socialista de Madrid (y yo he sido su máximo dirigente hasta mayo del año pasado) ha contado y cuenta con menos instrumentos y recursos que su oponente para hacer valer sus posiciones. El PP no duda en rentabilizar política y electoralmente su hegemonía institucional, mediática y financiera. A veces de manera ilegítima, como ocurre con Telemadrid. Es la lucha de David contra Goliat.

Hay más razones. Seguro. Los socialistas de Madrid debemos hacer examen crítico, y autocrítico también, sobre la evolución de las coordenadas ideológicas en la población madrileña. ¿Hasta qué punto han tenido éxito las iniciativas de FAES, la factoría de ideas de la derecha “aznarista”, apoyadas desde el Gobierno de la Comunidad de Madrid? ¿Cómo ha evolucionado el pensamiento de la ciudadanía de Madrid respecto al papel de lo público, la prioridad de las políticas encaminadas a la equidad o la necesidad de contar con una sociedad articulada, participativa y crítica? Madrid no es una región de derechas, pero ¿nos ha faltado decisión y vigor para el combate de las ideas?

Sin lugar a dudas, los estudios post-electorales reflejarán igualmente la especial incidencia que han tenido en Madrid otros factores, como la desaceleración de la actividad y la creación de empleo en el sector de la construcción, o las redes organizadas oportunamente para hacer frente al “canon digital” o, con mayor calado si cabe, la agitación del temor a las falsas “avalanchas” de inmigrantes por los candidatos del PP. ¿Hemos acertado en las respuestas?

Tras el análisis riguroso y la interpretación acertada de los “por qués”, cabe el diseño y la aplicación de una estrategia inteligente. Porque hay partido. El PSOE es el partido mayoritario en el país, contamos con el magnífico ejemplo del Gobierno de España y de muchos ayuntamientos socialistas de la región, tenemos cerca del 40% de los votos en una región con valores mayoritariamente progresistas (a pesar de todo), nos quedan aún más de tres años de trabajo apasionante hasta la cita del 2011, y… nos sobran las ganar de ganar. Vaya si hay partido.

Los próximos Congresos del PSOE, en España y en Madrid, constituyen una gran oportunidad para poner en marcha tal estrategia , que pasa inevitablemente por fortalecer el PSM desde una acción combinada y cómplice entre la organización nacional (en el Gobierno) y la organización regional (a la conquista del Gobierno). Ganemos movilizando primero a todos los nuestros (como decía Mitterrand), cimentando nuestra credibilidad como alternativa progresista y moderna. Elaboremos nuevas respuestas para los nuevos retos, desde los valores de siempre. Recuperemos crédito y apoyo también entre los que encontraron más seguridades en otras latitudes, con un trabajo de gobierno y de oposición innovador, serio y confiable. Este es el partido de la modernización de nuestro modelo productivo, de la economía del talento y el conocimiento como vía para la generación de riqueza y buen empleo, de la consolidación del Estado de Bienestar para la atención a las necesidades de los más débiles, de los servicios públicos de calidad para la equidad, de la educación pública como condición para la igualdad de oportunidades, del desarrollo compatible con la ordenación racional del territorio y la preservación del medio ambiente, del combate eficaz a la discriminación por razón de género o procedencia, de la democracia participativa y dinámica… Y este partido ha de ser también el que ofrezca soluciones a los nuevos desafíos de una inmigración legal e integrada, del cambio climático, de la brecha digital, del envejecimiento de la población, de la precariedad laboral entre los jóvenes, de su dificultad para acceder a la vivienda…

El Gobierno de España seguirá defendiendo los intereses de los madrileños, pero a los socialistas nos corresponde sistematizar, explicar y defender con eficacia el “Plan Madrid” de esta segunda legislatura, en las infraestructuras, en las políticas sociales, en la seguridad, en la economía, en la vivienda. Resulta imprescindible, por último, dotar a la organización socialista de los instrumentos y los recursos necesarios (orgánicos, sociológicos, mediáticos, profesionales, financieros) para equilibrar el escenario político madrileño y afrontar con garantías el combate de las ideas, del trabajo en la sociedad, de la labor institucional, de la traslación de los mensajes en los medios de comunicación… Una organización que supere las tentaciones endogámicas y de exclusión interna. Un partido en Madrid con objetivos claros, volcado en su responsabilidad de ser útil a los madrileños, más fuerte y más democrático.

Los próximos meses serán cruciales para el socialismo madrileño y sus aspiraciones para convertirse en la primera fuerza política de Madrid. Aspiraciones legítimas y fundadas. Hagamos una lectura inteligente del 9-M y trabajemos juntos en el marco de un proyecto de futuro eficaz, ilusionante e incluyente. Hacen falta todas las ideas y todas las manos para aprobar la asignatura pendiente de Madrid.