“Más allá de la vida” es un claro ejemplo de una buena película. Posee un excelente guión, una impecable realización y una eficaz interpretación de sus actores. Clint Eastwood nos vuelve a demostrar su maestría y sobre todo su gran versatilidad. Es capaz, con el mismo rigor, de mostrarnos las hazañas épicas del deporte como la crítica social del mundo que vivimos, o una sensible historia de amor imposible, pasando por una historia bélica con pausa en el cuadrilátero de boxeo. En esta ocasión, amplia el abanico con el que hay tras la muerte. Con un guión del brillante Peter Morgan, que nos cautivó con “The Queen”, nos sumerge en tres historias entrelazadas que tienen lugar en París, Londres y San Francisco. Aunque con un inicio espectacular en Indonesia, gracias a la magia del cine, totalmente rodado en Hawaii.

El más allá, en este film se presenta como un nexo que va aproximando a los personajes y, a la vez los enfrenta a pruebas cotidianas que van mermando su capacidad de relación con el entorno. El mensaje que nos ofrece del más allá es positivo, lo cual en unos tiempos catastróficos y repletos de agoreros supone una bocanada de aire fresco. Sin embargo, el elemento sobrenatural es secundario y muy coyuntural, y por encima de él está la valiosa esencia de los personajes, con un Matt Damon que demuestra que es capaz de hacer cualquier cosa y una Marie LeLay elegante, guapa y muy francesa.

Eastwood hace lo que mejor sabe hacer: trenzar vidas de personajes y extirpar sus emociones y ponerlas al servicio de la cámara. Si en Matt Damon encontramos a un médium fatalista y con tendencias depresivas por el don que le ha otorgado el destino, en la periodista Cécile De France ( interpretada por Marie LeLay) encontramos a una mujer polifacética y dinámica, estigmatizada por el tsunami que arrasó Indonesia. La cinta arranca con esta catástrofe, siendo una auténtica muestra de cómo se puede contar en apenas diez minutos tantas cosas e incluso complejas, sólo con la fuerza de las imágenes. Eso sí, sólo al alcance de los “Maestros”.