El talento del Comisario Tomás Llorens, la generosidad de grandes museos de todo el mundo y la ambición de Guillermo Solana, Conservador-Jefe del Thyssen, han confluido para regalar a los enamorados del arte una de las exposiciones más relevantes y sugerentes de la presente temporada cultural.

Más de sesenta obras representan en esta muestra al Miró más rústico y material, el Miró pegado a la tierra. Desde los paisajes de juventud, que reflejan los valores de lo rural que Miró descubrió en la vieja masía familiar del Mont-roig, hasta los grandes paisajes y los collages de los años treinta, en los que el artista plasma la iconografía casi obscena del poder de la tierra, el espectador se adentra en un universo tremendamente evocador.

Telas, lana, cuerda, madera, cerámica, metales, superficies toscas y rugosas, objetos imposibles de textura agresiva… todos los materiales son útiles para Miró en este viaje por la tierra desnuda y sus habitantes más grotescos, animados e inanimados, animales y vegetales, reales e irreales.

Algunos de los mejores museos y coleccionistas privados de varios continentes han prestado sus obras para culminar este tesoro: el MOMA y el Guggenheim de Nueva York, el National Gallery of Art de Washintong, el National Gallery de Camberra, el Sprengel Musseum de Hannover y, claro está, el Reina de Madrid y la Fundación Joan Miró de Barcelona.

Un lujo que disfrutarán los turistas del paseo del arte de Madrid, sin duda. Espero que muchos españoles se apunten también a paladearlo con gusto.