En nuestro país, según el indicador, propuesto por la Unión Europea, “At Risk Of Poverty and/or Exclusion” (AROPE), que agrupa tres factores: la población bajo el umbral de la pobreza, la privación material severa (relacionada con los niveles de consumo) y la intensidad de trabajo), la pobreza y la exclusión social afecta a 11.666.827 personas. Una realidad que tiene diversos rostros pero, muy particularmente, rostros femeninos, de mujeres con itinerarios vitales variados, pero que viven bajo el denominador común de su alto nivel de vulnerabilidad social, máxime en tiempos de crisis como los actuales.

Se trata, fundamentalmente, de inmigrantes, con estudios y/o maltratadas; de españolas pensionistas (mayoritariamente, viudas mayores de 65 años), y de familias monoparentales, integradas por una mujer con hijos a su cargo (unas 400.000 familias)

Las mujeres inmigrantes reúnen dos factores de exclusión: el ser inmigrantes y a consecuencia de su condición sexual. A la falta de recursos económicos, se añaden, como factores exclusógenos de primer nivel, su precariedad residencial, en algunos casos, la falta de documentación, su baja formación educativa y la violencia de género a la que pueden estar sometidas en sus entornos familiares.

Las españolas pensionistas son otro sector en situación de especial riesgo social. No olvidemos que, en su conjunto, el 41% de los hogares en España con una persona mayor de 65 años es pobre, tratándose por razones demográficas de mujeres viudas. A las dificultades económica (en 2012 la cuantía de la pensión de viudedad para personas con 65 años o con discapacidad asciende a 618,90 euros), hay que sumar sus posibles carencias en términos relacionales/familiares, que padezcan algún tipo de enfermedad física o mental, que residan en viviendas deprimidas, que no tengan autonomía y sean dependientes, que sean objeto de desatención asistencial o que vivan aisladas. Las mujeres de más edad son las que tienen sus vidas más complejizadas, pues generalmente no trabajaron, sus pensiones son bajas, están solas, tienen más riesgos de ser discapacitadas o padecer enfermedades crónicas, con el agravante de que suele tratarse de personas resignadas ante sus circunstancias y que, por razones culturales/educativas, no hacen uso por iniciativa propia de los recursos y apoyos dispuestos para esta población.

Por último, situar a las familias monoparentales y a las mujeres que las encabezan, resultantes mayoritariamente de rupturas familiares (separaciones y divorcios),que quedan en una situación compleja en términos vivenciales cuando no trabajan o han perdido sus empleos, no perciben la pensión compensatoria por parte del marido, no disponen de otros apoyos familiares, no puede pagar la vivienda y no reciben ayudas. Problemática que se traslada a sus hijos, habiéndose ya diagnosticado en España una “infantilización” de la pobreza y la exclusión social.

La evolución desde el año 2005 del número de mujeres beneficiarias del “Programa de Apoyo a Mujeres en dificultad social” de Cruz Roja Española revela que se trata de un grupo de prioritaria atención dentro de esta institución, a consecuencia de su gran fragilidad.

Ante esta realidad la “Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión social en el Estado español” (EAPN-ES) difundió el 7 de marzo un comunicado en el que reivindicaba “la necesidad de luchar contra todas las formas de discriminación y violencia que sufren cada día las mujeres en el mundo”. Asimismo, remarcaba la necesidad de propiciar el acceso de las mujeres a cuantos recursos y servicios sea menester con el objetivo de paliar la situación de pobreza y exclusión social a la que se ven abocadas un creciente número de mujeres tanto en nuestro país como en el resto del mundo.

El anuncio el pasado día 15 de marzo de que el gobierno está preparando un nuevo “Plan Nacional para la Inclusión Social 2012-2015” es en principio una noticia positiva, pero habrá que ver cómo y en qué términos se desarrolla su plasmación en papel y qué prioridades y medidas específicas pone en marcha. El tiempo lo dirá…

(1) http://epp.eurostat.ec.europa.eu/cache/ITY_PUBLIC/1-07032012-AP/EN/1-07032012-AP-EN.PDF