La Comunidad internacional está tolerando que Israel no cumpla la legalidad internacional. No acata las resoluciones de la ONU, ni las obligaciones como país ocupante.

Hamas ganó las últimas elecciones democráticas y libres por mayoría. ¿Por qué Occidente no aceptó el resultado electoral en 2006 y sometimos al ganador a un bloqueo injusto para debilitarle ante su propio pueblo?

¿Éste es el diálogo de civilizaciones y la democracia que queremos exportar? Decir que el detonante de la actual crisis han sido los cohetes Kassam lanzados por Hamas es otra mentira. Se sabe que el 4 de noviembre pasado, fue Israel quien rompió la tregua matando a milicianos de Hamas. El 6 de noviembre sacó una normativa que prohibía la entrada a la franja de Gaza de informadores extranjeros. ¿Es ésta la libertad de expresión que Occidente apoya? Hoy sabemos por un portavoz del ejército israelí que “llevan año y medio entrenando a sus soldados en la invasión terrestre sobre una maqueta de Gaza”.

El Estado israelí lleva apropiándose territorios que no son suyos desde 1967 y somete a humillaciones, detenciones arbitrarias, torturas y asesinatos de niños, mujeres y hombres por toda Gaza y Cisjordania bajo la mirada “distraída” y “cómplice” de la comunidad internacional. Israel confisca tierras, destruye casas, arranca árboles, les roba el agua, les corta el suministro de luz, no permite la circulación de personas, medicinas, ni mercancías más que de forma arbitraria y dictatorial. Somete a la población a la humillación y al terror.

Todos estamos sembrando odio no denunciando la ocupación y permitiendo el avance del ilegal muro y la continua construcción de asentamientos judíos.

Como dijo en su día un ciudadano israelí, judío decente -como otros muchos que existen- Israel Shahak que conocía bien a su país y a sus dirigentes, en un libro que les recomiendo (“Historia judía, religión judía” Edit. A.Machado Libros): “En 1956, durante la guerra de Suez, fue un gran shock descubrir que Ben Gurion había mentido, porque realmente creí, cuando el ejercito me movilizó, que se trataba de una guerra de defensa. Pero entonces llega él y dice que es una guerra para restablecer el Reino de David y Salomón y que el Sinaí no es parte de Egipto. Vi que tendría que oponerme a esa idea mesiánica, y todavía considero que ese es el rasgo principal de mi oposición a la política sionista israelí. El meollo del asunto es la voluntad israelí de dominar la totalidad de Oriente Medio. Los palestinos son sólo las primeras víctimas”.

Por favor, les aconsejo que lean este libro es muy clarificador y es el testimonio de un judío que sabía de lo que hablaba. Israel tiene derecho a existir como Estado pero circunscribiéndose a las fronteras anteriores a la guerra del 67, y el pueblo palestino tiene también su derecho a su libertad y a su propio Estado. O la comunidad internacional deja de mirar para otro lado y empieza a exigir justicia para el pueblo palestino o el mundo no descansará en paz.