El PP estuvo reservón al principio de la noche, porque tenía la mosca detrás de la oreja de que la recuperación (prevista a medida que prosperara el escrutinio) no llegara. Llegó, pero de forma insuficiente. En el balcón de Génova hicieron de tripas corazón, y a mal tiempo buena cara, pero no pudieron evitar que la faz de la derrota apareciese en el rostro y en los gestos de la mujer de Rajoy. En esta tribuna hubo presencias y ausencias notables. Estuvieron, además de Rajoy, Acebes y Pío García Escudero, a los que luego se añadieron Pizarro y Soraya Saénz de Santamaría, pero no aparecieron ni Zaplana, ni Aguirre, ni Gallardón. ¡Algo significarán estas ausencias, digo yo! Por lo que se dejó vislumbrar en el discurso de Rajoy, no parece que esta derrota vaya a ser asimilada como tal y que vaya a producir un cambio hacia la moderación y hacia el entendimiento necesario en unos cuantos asuntos de Estado. ¡Ojalá me confunda!

Llamazares honestamente aceptó la derrota y se responsabilizó de ella, que achacó al “Tsunami bipartidista”, pero a la vista de los datos esta justificación no casa, puesto que el PSOE sólo gana treinta y tantos mil votos e IU ha perdido más de trescientos mil. Habrá que buscar la razón de la derrota en otros aspectos, tales como las peleas internas y los discursos contrapuestos desde las mismas filas.

Los otros grandes perdedores son los partidos nacionalistas y entre ellos, especialmente, el PNV (¿qué va a hacer ahora Ibarretxe con el referéndum anunciado?) y ERC, que en esta ocasión no tuvo a Aznar para que le hiciese la campaña gratis. CIU mejora levemente en escaños, pero pierde en votos.

Los grandes ganadores de estas elecciones han sido, sin duda alguna, los socialistas vascos. Han ganado a pesar de la presión de la extorsión, de los atentados y del vil asesinato de Isaías Carrasco. Su triunfo ha sido el éxito de la sensatez, de los esfuerzos arriesgados por conseguir una convivencia serena y razonable frente a la barbarie de ETA, frente a la exacerbación y acusación permanente del PP, por un lado, y frente a la ambigüedad y el ventajismo del PNV. ¿Este resultado dará pie para que se imponga el sentido común el en País Vasco definitivamente?