Esta película refleja con acierto, sencillez y una plástica, que nos recuerda a la inolvidable Amelie, dos formas muy diferentes de afrontar la aventura de vivir.

Odette Toulemonde no tiene, aparentemente, ningún motivo para ser feliz y, sin embargo, lo es. Por el contrario, su admirado escritor Balthazar Balsan, un triunfador, rico y seductor, es infeliz. Paradoja de la vida que, da pie a una comedia sobre la felicidad que, nos relata el encuentro entre dos personas de diferentes mundos y con actitudes muy diferentes.

La película va más allá del análisis pesimista u optimista de la vida, pone en valor la fuerza de las pequeñas cosas para alcanzar la felicidad.

Los protagonistas están francamente bien. Pero los secundarios bordan su interpretación, no sólo estando creíbles sino convincentes.