No es probable que sea descubierta una red de operarios municipales de limpieza que, mediante el cobro de propinas de los viandantes, saque brillo a las calles que están barriendo.

Tampoco creo que existan bomberos que estén esperando un sobresueldo para ir a apagar un fuego. Ni médicos de la Seguridad Social que dejen morir a algún enfermo por depender únicamente de su sueldo para llegar a fin de mes.

Entonces, ¿por qué hay funcionarios en el Ayuntamiento de Madrid que, todavía presuntamente, han cobrado dinero por agilizar trámites de licencias, cuando ése debería ser su trabajo por el que cobran su nómina?

La respuesta, aunque obvia, debería ser objeto de reflexión: porque hay administrados insatisfechos con la «agilidad ordinaria» de los servicios municipales de licencias y que están dispuestos a pagar una «sobretasa» para aumentar esa «agilidad». A diferencia, al parecer, de los usuarios de los otros servicios citados que no parecen dispuestos a pagar a los barrenderos, bomberos o médicos «del seguro» más de lo que les corresponde por la parte de los impuestos que acaba en sus bolsillos.

Junto a esa obvia respuesta debería observarse el que esos funcionarios, ahora acusados de «exceso de agilidad», eran capaces de soportar el sobre-esfuerzo sin quejarse por ello, aunque requirieran, para compensarlo, de una mayor retribución.

Así pues, ahora debería haber trabajo no sólo para la policía y los tribunales, de los que hay que esperar que castiguen con justicia los delitos cometidos en su caso, sino también para los responsables políticos de los servicios municipales afectados.

Estos deberían tener en cuenta los aspectos apuntados más arriba: que ese servicio de concesión de licencias se presta de manera manifiestamente mejorable y que, además, los administrados no encuentran excesivas las tasas e impuestos que actualmente pagan al Ayuntamiento y están dispuestos a pagar más con tal de poder disponer cuanto antes del permiso municipal para ejercer su actividad económica.

Como dijo el Presidente Suárez: “hágase oficial lo que es real”, aunque para ello deba incrementarse la tasa de licencias y aumentar con ello los recursos económicos para pagar a los funcionarios que las tramitan, bien pagando más a cada uno, bien contratando a más funcionarios o bien haciendo las dos cosas a la vez.

(Obsérvese que no he propuesto que se simplifiquen los trámites de licencia, ya que siempre que se revisan los procedimientos la cosa va a peor.)