Además, el paro deja sin cobertura cada vez a más población, al tiempo que la situación del mercado laboral impide acceder al mundo laboral a los parados que finalizan sus prestaciones y subsidios. Al tiempo, el gasto social no deja de aumentar, a consecuencia del aumento del número de pensionistas, habiendo incurrido el sistema de pensiones en un déficit próximo a los 6.000 millones de euros, que pone sobre la mesa su sostenibilidad en nuestro país.

En estrecha relación con lo anterior, el número de desalojos que tuvieron lugar entre enero y septiembre de 2012 superaron en un 16% a los de esos mismos meses en 2011. Según la Asociación Hipotecaria Española (AHE) las entidades financieras pusieron en marcha en 2012 un total de 67.537 procesos de ejecución por impago de créditos de vivienda, de los cuales 49.702 finalizaron con el desalojo del inmueble.

Estos datos revelan que, a pesar del código de buenas prácticas en la banca que puso en marcha el Gobierno en 2012, los desahucios siguen aumentando, haciéndose necesario incluir medidas que tengan mayor alcance, entre otras, la reducción de los umbrales de renta que permitan acogerse al precitado código.

Ante este escenario, según el informe anual sobre ‘Vulnerabilidad Social 2011-2012’ de Cruz Roja española, presentado públicamente el pasado 6 de febrero, la crisis ha duplicado al número de españoles que se acercaron a esta entidad en el último año. En concreto, en 2011 fueron atendidas 2.122.470 personas; en 2012, según datos provisionales 2.390.819, lo que ha supuesto un aumento del 163% respecto al año 2008 (990.800).

De este informe destacan varias cuestiones, en primer lugar que el 70% de las familias que acuden a Cruz Roja solicitando ayuda no pueden garantizar a sus hijos una alimentación suficiente y saludable, de hecho el 33% no percibe ningún tipo de ingreso. En segundo lugar, que el 55,6% de las personas atendidas fueron mujeres, confirmándose una progresiva feminización de la pobreza y la exclusión social; que la edad media se sitúo en 52 años; que el 45% fueron españoles; que el 49% vivía en pareja; que el 43,2% disponía de estudios de educación secundaria y, significativamente, que el 8,3% había realizado estudios superiores. Datos que revelan en una primera lectura un cambio de perfil entre los sectores sociales más vulnerables. En tercer lugar, cabe destacar que se ha producido un incremento del número de personas que acude a esta institución para recibir alimentos, no en vano se puede observar una tendencia al alza en los últimos años, si en 2010 las personas que recurrieron al programa de alimentos de Cruz Roja Española fue de 691.558, en 2011 subió a un cifra de 917.988 y en 2012, según datos provisionales, se sitúo en 1.030.971.

Además, se confirma que están aumentando de forma exponencial las personas que ni tan siquiera pueden cubrir sus necesidades básicas y 190.000 de los atendidos por Cruz Roja el pasado año presentan problemas graves en el ámbito económico, personal, social y de vivienda, calculándose que de esta cifra 30.000 serían personas “sin hogar” y/o ciudadanos que viven en asentamientos.

Ante esta situación Bruselas alerta de que la pobreza en la Unión Europea y, en particular, en España, que según Eurostat alcanza a 12,4 millones de personas, es un tema preocupante, que exige poner límite a las medidas de austeridad y recuperar la inversión en políticas sociales.

La deriva que ha ido tomando nuestro país en los últimos años recuerda a muchos ancianos otras etapas de nuestra historia, que quisieran haber podido olvidar para siempre. Los que hemos vivido nuestra infancia en la dictadura, y en nuestra juventud la apertura y el titánico esfuerzo que hicieron nuestros abuelos y padres por sacar a un país de las tinieblas y hacer de él uno de los más desarrollados del mundo, no podemos creer, no damos crédito a lo que estamos viviendo, al sufrimiento de los millones de personas que lo están perdiendo todo. Tampoco pueden los más jóvenes, que ni siquiera, siendo como son la generación más preparada en la historia de España pueden izar el vuelo y proyectar su futuro con verosimilitud. Pero sí tenemos muy claro a qué obedece esta situación, en la que algunos amurallados en su poder viven ajenos a lo que les rodea y son los responsables de semejante falta de humanidad.