El reto de España no es sacralizar la lucha contra el déficit, es recuperar el crecimiento ante esta crisis brutal que la sin razón ideológica de Merkel y el servilismo de Rajoy está agudizando, con lo que supone de sufrimiento y angustia para millones de españoles.

Necesitamos que el PP abandone los postulados fracasados que ha generado esta hecatombe económica y gobierne de manera decidida para conseguir un crecimiento económico sostenible. Y que éste, sea con distribución y redistribución, con mayor igualdad y cohesión social para ampliar la calidad de vida de los ciudadanos. Lo contrario conduce a mayor desigualdad y pobreza para amplias capas de la población, y a un escenario de conflictividad social en aumento.

Se están confundiendo las prioridades. La prioridad básica son las personas, protegerlas con servicios públicos de calidad en los momentos de mayor dificultad y ayudarlas a encontrar un trabajo en esta sociedad tan cambiante. No supuestas reformas laborales que el propio Presidente del Gobierno da por amortizadas cuando anuncia que el año que viene habrá 600.000 nuevos parados.

De una vez por todas, hay que poner remedio a una contracción del crédito que está asfixiando a las pequeñas empresas fundamentalmente, que se ven obligadas a despedir primero y a cerrar después, ante la falta de financiación de los bancos que lo único en lo que están es en sanear sus balances.

Y de manera urgente, hay que cambiar nuestro sistema fiscal y hacerlo más progresivo y justo, porque sin ingresos suficientes no habrá dinero para el Estado del Bienestar y, ni para las inversiones públicas necesarias para reactivar la economía.

El PP habla de sacrificios, de apretarse el cinturón, de los presupuestos más austeros de la democracia, como eufemismos para decir a los españoles que los trabajadores son los que van, otra vez, a pagar las consecuencias, mientras las grandes rentas y empresas siguen sin aportar lo que deberían.

A Rajoy hay que recordarle que el déficit se origina tanto por el incremento de los gastos como por la caída de la recaudación. Y antes de seguir con los recortes de derechos y las subidas de impuestos indiscriminadas para los que menos tienen hay otras medidas para conseguir muchos miles de millones de euros con patriotismo fiscal de los que más dinero y poder tienen.

¿Cómo? Muy fácil, tras la caída de los ingresos fiscales en lo que llevamos de año, si de verdad se lucha contra el fraude fiscal y, a la vez, se modifica el impuesto de sociedades para limitar la deducción de gastos financieros y se elimina la libertad de amortización sin requisitos de mantenimiento del empleo, miles de millones de euros ingresarán en las arcas del Estado.

Lo demás es aprovechar la crisis para beneficiar a los poderosos y aumentar las desigualdades. Algo que los ciudadanos no van a apoyar como se ha podido ver con el resultado de las elecciones autonómicas celebradas recientemente, donde los votantes han dicho “por aquí, no”.