En España los votantes decisivos son los de “quita y pon” (volátiles). La mayoría de izquierdas, cualificados cognitivamente y con buena información. Les gusta pensar y decidir. Pero además son como los okapi. El okapi es un animal de extremada timidez, que tiende a huir y esconderse ante la menor duda o ruido. El okapi es individualista. Como mucho forma pequeños grupos, rehuyendo las manadas. En ocasiones, cuando las decisiones de participación están tomadas y el voto movilizado con tiempo, las campañas electorales afectan poco o nada. Ahí la prospectiva electoral está en su jugo. Las mejores predicciones, seis meses antes. Pero en otras elecciones, con indecisión de movilización y voto, las campañas son decisivas. Aquí el votante okapi es esencial. Los resultados (como algún perfume) se la juegan en las distancias electorales cortas. Ya hasta los periodistas saben que en España las elecciones no se ganan. Se pierden por abandono de los propios o por mosqueo de los ajenos.

Llegó la campaña electoral y la política se ha convertido en la chica de “Ypamema”. Pamema por aquí, pamema por allá. Pamema: “hecho o dicho fútil y de poca entidad, a que se ha querido dar importancia” (RAE). La pamema es hija de la feliz unión entre pamplina y memo; es lo malo. De repente nos cercan las pamplinas. Miras las vallas, los carteles, mupis, folletos o vídeos electorales; pamplinas. Y entre tanto acoso, te das cuenta por eliminación: yo soy el memo que falta para completar la pamema. Malo, malo para los okapis de izquierda tanta pamema.

Los mensajes electorales al uso hace tiempo que caducaron. De hecho, existe una profunda crisis de creatividad en las empresas de comunicación. Los lemas electorales se repiten incesantemente campaña tras campaña. Da igual quién lo diga porque al final no se dice nada. Por ejemplo, la frase “juntos podemos” la empleo Izquierda Unida a principios de los 90 y el Partido Popular de Elche en 2011. Para que una frase la pueda emplear en campaña el Partido Comunista y el Partido Popular está claro que no dice nada. Podemos imaginar el funcionamiento de la empresa de comunicación. Son unas elecciones locales así que se llama al becario y se le dice: “vete al almacén y tráete media docena de ‘pueblo’, ‘ciudad’, ‘barrio’ y ‘calles’. Como son de proximidad trae también un par de docenas de ‘contigo’, ‘junto a ti’, ‘por ti’, ‘para ti’ y ‘a tu lado’. Así vamos comenzando”. A veces el becario dice: “¿y no vamos a poner nada de ‘cambio’ o ‘progreso’”? “Ah, es cierto”, dice el comunicólogo. “Ahora la cosa no está muy boyante así que tráete un cuarto de ‘cambio’, cuarto y mitad de ‘mejora con trabajo’ y mitad de cuarto de ‘futuro’. ‘Progreso’ no busques que no nos queda”. Después se trata de agitar y servir. Preferiblemente con la mejor foto sonriente de las 600 tomadas con corbata y sin corbata, con el pelo suelto o recogido. Al final es tal la redundancia entre elecciones que no se dice nada a nadie. En el mejor de los casos, son campañas placebos que dejan tranquilos a los políticos porque creen que dicen algo, aunque es más que evidente que su eficacia para comunicar con los electorados que importan es nula. Otras veces tienen efectos secundarios graves.

Es la situación, por ejemplo, de la Comunidad Valenciana. Aquí tenemos unos 500.000 votantes okapis. Y entonces van y en el PSPV hacen lo de siempre. El caso es especialmente dramático porque han apostado por una campaña segura. Su ineficacia ya ha sido testada. En las elecciones del 2003 el lema “el poder de un voto” y un voto, y un voto, y un voto y así botando sin parar fue la bandera de Plá . Ocho años más tarde y para resaltar el cambio en el partido y la novedad de su líder van y clonan. Los lemas de 2011 son “la dignidad de un voto”, “la honradez de un voto” y “la ilusión de un voto”. Está claro que son devotos del fracaso. Al menos espero que sacasen una rebaja al emplear una campaña de segunda mano. Ahora mismo, el electorado crítico con Camps está pensando como Vito Corleone, “¿qué os hemos hecho para que nos tratéis con tan poco respeto?”. La duda actual es si el electorado socialista indeciso se movilizará a pesar de la campaña. Quizás habría que pensarse el votar hasta que cambien el tú y el ti por el usted. Ya sabemos que no nos respetaran después de meter el voto, pero al menos que lo hagan antes. En fin, como demócratas habrá que votar a pesar de que en España “el desdén con el desdén se paga”. Es decir, que les den. Más de un político se sorprenderá de que exista vida inteligente en el electorado. Pues sí. Además del votante racional está el indeciso inteligente.

No solamente se doblan las campañas por copia. El PP las dobla con subtítulos. Con un discurso mitinero extremista de derechas: que si ETA, que si paro, que si erre con erre guitarra, erre con erre carril… Miras la valla y “centrados en ti”. Sutil. Atentos al doble sentido. ¿A qué está genial?. Y esta es la palabra: talento. Esta campaña es a la vez un monumento al talento desconocido como un derroche de “talentos”. Con un poco de suerte olvidamos lo correosas que son sus listas electorales.

Por último, no preguntes por quién doblan las campañas. Doblan por la muerte de la creatividad y la comunicación.