En medio de este aire galo con el que hemos comenzado el artículo, me viene a la cabeza el gran Obélix, indiscutible icono de los cómics franceses, diciendo eso de “estos romanos están locos”. Y es que la frase perfectamente la podríamos aplicar a la insólita –a la par que absurda— situación que estamos viviendo de cara a las elecciones europeas por el “candidato secreto” de la primera fuerza política española. Sólo tenemos que cambiar “estos romanos” por “estos del PP” y voilà… nos encontramos con un “escuadrón” a la orden de “Rajoy” que defienden –como pueden— el mensaje popular que se materializa en su nuevo vídeo preelectoral, en el que, sin embargo no hay ni rastro del nombre de la persona que encabezará la lista del partido para los comicios. ¿Parece o no una locura o, al menos, una excentricidad?

La lógica de provocar el desgaste en los rivales o las ganas de Rajoy de generar expectación se han agotado como excusas. A estas alturas, cuando no quedan ni dos meses para ir a las urnas, parece un poco extraño que la gente no ponga cara a la persona que encabezará la lista de los populares. Extraño e innecesario o, tal vez, solo una muestra más del modus operandi del partido que ocupa el gobierno de este país: el político, para ellos, ya no representa a nada ni a nadie. Da igual la persona, sólo existe un programa que hay que vender y, llegado el momento, se elegirá al mejor vendedor, al más convincente o, en el peor de los casos, al que quede libre. Supongo que esta lógica es la que viene a justificar la falta de dimisiones en el ejecutivo cuando, por ejemplo, un Ministro no es querido por el pueblo; o cuando la gestión de la cartera de otro resulta tan deficiente que se cobra vidas en operaciones preventivas… Imagino que es por eso, porque da igual quién sea, qué haga o qué diga la persona que ocupa un cargo, por lo que desde el PP nunca se dan demasiadas explicaciones sobre lo que hacen sus políticos, y se suele guardar un silencio sepulcral ante cualquier acción de “los suyos”, incluidas las que tienen que ver con la corrupción o similares.

Dicen las encuestas que los españoles estamos dejando de creer en la política y que los políticos se han convertido en una de nuestras principales preocupaciones. Tal vez, si no existieran estos comportamientos y la lógica imperase en su forma de moverse, sería más fácil confiar en ellos. El ocultismo genera incertidumbre, desconfianza y cierta sensación de que, el que oculta y esconde, tiene motivos poco claros para hacerlo. Esperemos, por el bien de la democracia, que antes o después el PP –o Rajoy, que en esto es el que marca los tiempos— se pongan manos a la obra y descubran pronto a su candidato. Aseguran los populares que están a tiempo y cumplen plazos. Tal vez simplemente estén deshojando margaritas para decidir a su candidato, aunque están apurando tanto y concentrando tanto peso en desvelar la autoridad de su líder a la hora de señalar al candidato, que parece que lo que se vaya a señalar sea “al monigote de turno”. Y no busquen acritud en mis palabras… parece que, si ya no importa la persona, si ya no importan los valores que transmita… sólo se trata de cumplir un plazo, dar una cara, vender un programa exento de feedback y, mientras, hacer política sin políticos.

Dice el refranero que quien no arriesga, no gana. El PP guarda a buen recaudo a su candidato o candidata mientras los demás participan en eso llamado democracia. Esperemos que las urnas sepan leer la estrategia. Mientras, siguen abiertas las apuestas, aunque después de tanto tiempo, hasta elucubrar candidatos ha perdido emoción. La última opción posible dice que tal vez, a lo mejor, quizá, la cita sea en Valencia con motivo de la celebración de la Intermunicipal convocada por el partido el 4 y 5 de abril. Allí acudirá Rajoy para la clausura y el escenario parece propicio para semejante anuncio por congregarse en el evento la cúpula del PP, dirigentes valencianos y una élite afín conservadora conformada por altos cargos locales y, además, refuerza la teoría que sitúa a Rita Barberá entre las opciones de más peso. Sea como fuere, el dedo de Rajoy se está haciendo esperar y a día de hoy el PP español es la única formación conservadora en Europa que no tiene candidato.

Aunque también puede que todo esto no tenga nada que ver con una estrategia de nuestro presidente y que sólo sea falta de imaginación… La que demuestran los populares en ese vídeo electoral donde no sólo falta un candidato, sino que también se echan de menos ideas o propuestas y donde sólo se muestra un ataque hacia el PSOE, alusiones a la sombra de Zapatero y su peso en la crisis, y un poco más de esa “herencia recibida” que, más de dos años más tarde empieza a repetirnos como el ajo. Esperemos que, antes o después, los populares se pongan las pilas y dejen el “y tú más” aparcado para realmente hacer política. La situación, los tiempos y el país lo requieren. Necesitamos posicionarnos en Europa y hacerlo defendiendo lo que queda de nuestro Estado de bienestar, y los llantos del PP por los fantasmas del pasado no tienen lugar entre tanto trabajo por hacer.