Ahora, concluyendo la legislatura, la Sra. Aguirre tendrá muy difícil hacer promesas creíbles para un hipotético nuevo mandato, toda vez que en éste que va a concluir, va a ostentar un récord de incumplimientos (cuatro nuevos hospitales funcionando en 2011, cincuenta nuevos centros de salud funcionantes, reducción de las listas de espera, atención a los dependientes…). Cierto es que ese desgaste del PP y del gobierno Aguirre no se ha visto acompañado en todos las encuestas y sondeos conocidos de un incremento en las expectativas de voto hacia el PSM y ello evidencia quiérase o no, la existencia de un problema importante que los socialistas no podían obviar analizar e intentar resolver, un problema que denota una falta de visualización de las propuestas socialistas y la ausencia de un liderazgo social.

Es en este punto donde a mi juicio hay que encuadrar la necesidad de realizar elecciones primarias para que los militantes decidan quién de los candidatos que se presentan consideran está en mejor situación para arrebatar al PP el gobierno de la Comunidad de Madrid y facilitar la alternancia. Ése debe ser el objetivo de estas primarias y ningún otro. Se trata de conseguir un Gobierno de izquierdas para Madrid y por tanto, no son las primarias un proceso para evaluar la bondad o no de la gestión de un responsable orgánico (existen otras vías) ni para descalificar a nadie con afirmaciones que dicen muy poco a favor de quien las pronuncia. Asimismo, hay que recordar que, siendo los militantes los verdaderos protagonistas del proceso de primarias, no puede ocultarse que su decisión trasciende a ellos, pues afecta también a las expectativas e ilusiones de muchos madrileños que están hartos de soportar los numerosos casos de escándalos y corrupciones que salpican al PP de Madrid y que tratan de ocultarse con una forma de gobierno autoritaria y ausente de transparencia.

Fomentar la participación profundizando la democracia son acciones muy necesarias en nuestra sociedad, pueden generar ilusión y aumentar las ansias de cambio político en Madrid; las primarias pueden conseguirlo. Es por ello exigible a los candidatos y sus colaboradores más cercanos. No olviden que están bajo el punto de mira no sólo de los militantes sino también del conjunto de la ciudadanía. Ojalá los militantes socialistas acierten en la decisión a tomar y elijan al candidato más idóneo para ganar y cambiar Madrid (el menos deseado por Aguirre y la derecha mediática).

Para concluir, en mi doble condición de madrileño y socialista, quiero hacer pública mi opción; votaré a Trinidad Jiménez y Jaime Lissavetzky en la creencia de que forman el mejor cartel para intentar ganar.