Los datos del primer año Mariano para los ciudadanos españoles no pueden ser más sombríos:

• Rajoy se encontró una economía con un crecimiento del 0,7 por ciento del PIB. Hoy la economía española está en recesión con un -1,6 por ciento del PIB interanual.

• La tasa de paro hace un año era del 22,85 por ciento. Hoy, tras una reforma laboral que ha impuesto en España el despido libre, la rebaja de salarios, la perdida de derechos de los trabajadores y la posibilidad por primera vez de realizar despidos colectivos en el sector público, dando a los empresarios un poder absoluto, el paro ha superado el 25 por ciento, lo que significa más de quinientos mil parados más en un año, y subiendo.

• La sanidad en España era pública, universal y gratuita, es decir, un derecho que se obtenía de forma automática. Un año después, quieren privatizar los grandes hospitales públicos; la sanidad ya no es universal, al quedar colectivos excluidos de la misma; ya no es gratuita porque hay que pagar algunos servicios y prestaciones (ahora hay que pagar el transporte sanitario no urgente, las sillas de ruedas, las muletas y otras prótesis externas y más de 400 medicamentos de uso habitual que han quedado excluidos del sistema). La sanidad, de ser un derecho, ha pasado a ser un sistema de aseguramiento.

• Los pensionistas hace un año no pagaban ni un céntimo por las medicinas que les recetaban. Ahora el Gobierno del PP ha impuesto el copago farmacéutico.

• La Ley de Dependencia, incluso con la crisis, sumaba 768.600 beneficiarios y había creado 123.000 nuevos empleos directos y 63.000 indirectos. Un año después, Rajoy ha paralizado la ley, lo que significa que: 400.000 personas que tenían reconocido el derecho a la dependencia lo han perdido por decisión del Gobierno; a 435.000 personas se les ha reducido en un 15 por ciento la cuantía de la prestación; y a 180.000 cuidadores, la mayoría mujeres, se han quedado sin su cotización a la Seguridad Social porque Rajoy las ha suprimido.

• En Educación, solo durante 2012 han recortado el presupuesto en 5.700 millones de euros, lo que ha provocado el despido de más de 40.000 profesores y el aumento del número de alumnos en las aulas; la retirada de ayudas para libros, becas de comedor, transporte escolar; así como la desaparición de la partida presupuestaria para la Educación infantil.

• Hace un año, más de siete de cada diez personas en paro recibía algún tipo de prestación por desempleo. Un año después con Rajoy, la prestación media de desempleo, que era de 865 euros al mes, ha sido reducida en 147 euros; han quitado las prestaciones especiales por desempleo para parados de larga duración entre 45 y 55 años; se ha reducido la cotización a la Seguridad Social de las personas mayores de esa edad, para que tengan menor pensión; y han modificado la renta básica de inserción, para dejar fuera al 90 por ciento de los anteriores perceptores, la mayoría mujeres.

Estos datos demuestran el fraude democrático que se ha producido en España a lo largo de este año. Rajoy ha incumplido el contrato electoral con el que se presentó a las elecciones generales. Y está utilizando el voto de muchos ciudadanos, que confiaron en su palabra, para cambiar el modelo social que nos dimos los españoles al aprobar la Constitución del año 78. Está utilizando una mayoría electoral coyuntural para realizar un cambio estructural, que va en contra de lo que dice el artículo primero, apartado uno, de la Constitución Española: “ España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político” .

Ante semejante situación, que parece no tener visos de cambio a corto plazo, la pregunta que habría que formularse es qué se puede hacer. La respuesta es sencilla, aunque difícil de realizar. Tiene que movilizarse la ciudadanía de manera mayoritaria para exigir un referéndum donde los españoles puedan decir si quieren seguir o no por este camino. Porque a día de hoy nadie, ni el propio Gobierno, tiene legitimidad democrática para hacer lo que está haciendo, porque en su programa electoral dijo que haría todo lo contrario.

Se puede y debe hacer.