LA CRISIS ECONÓMICA DETERMINA EL RESULTADO DE LAS ELECCIONES

La crisis económica ha afectado de manera decisiva al partido que estaba en el gobierno, como ha venido sucediendo en todos los países europeos que han celebrado algún proceso electoral. Las elecciones han sido utilizadas por parte del electorado para castigar. Y se convierten en un reflejo aumentado del resultado electoral de las elecciones autonómicas y municipales. Con un PP que si bien es cierto que tiene movilizado a su electorado, su buen resultado tiene que ver más con el castigo al PSOE.

La crisis ha puesto de manifiesto que la socialdemocracia no ha elaborado una respuesta que esté a la altura de los tiempos y desafíos que han emergido en los últimos años. Hay que volver a ser socialdemócratas en la acción diaria de los gobiernos y creer en las esencias de la socialdemocracia, esencias que no son otras que la libertad, la justicia social y la igualdad.

DURA DERROTA DEL PSOE

Si el resultado del PSOE en las elecciones municipales y autonómicas fue un toque de atención importante del electorado, que le llevó a perder prácticamente todos los gobiernos autonómicos e importantes ciudades, el resultado de las elecciones generales ha confirmado la tendencia. Desde este terrible resultado, hay que realizar un análisis sosegado de las otras causas que lo han producido, junto con la crisis económica. Y eso debe hacerse antes y durante un Congreso del PSOE

CONVOCAR CONGRESO DEL PSOE

La convocatoria de un Congreso ordinario por parte del PSOE es necesaria y debe realizarse con prontitud para analizar las causas que han llevado a este resultado electoral, a la pérdida de poder institucional y sobre todo al rechazo y alejamiento de millones de ciudadanos del partido, y cambiar para superarlas.

Desde la prudencia y el análisis, se tienen que tomar medidas orgánicas e institucionales, que pongan al partido en las mejores condiciones de recuperar el apoyo ciudadano. Desde el análisis, el debate será más profundo, se producirán tensiones por el control de las estructuras, pero al final, como se considera el partido un medio y no un fin, se estará en mejores condiciones de recuperar el liderazgo social y, posteriormente, el electoral. Porque existe un problema grave a la hora de transformar en las urnas la potencialidad política y social de la izquierda.

Es cierto que en estos momentos, el paro, la situación de lejanía con distintos sectores sociales e individualismos internos en el partido socialista, nos han llevado a esta situación. Pero, el PSOE con su potencial, su historia y sus militantes y simpatizantes, va a superar esta situación.

PAPEL CENTRAL DEL DEBATE PROGRAMÁTICO ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DEL CONGRESO

Para que una organización tenga un funcionamiento interno democrático es básico crear espacios para el debate, la construcción de posiciones, el enriquecimiento mutuo mediante el intercambio de opiniones. Es fundamental que evite sancionar las posiciones discrepantes y que potencie el debate, entendido como forma de conseguir un consenso político interno, y como procedimiento abierto a la sociedad para implicar a los sectores más dinámicos de la ciuda¬danía. Hay que potenciar espacios de encuentro que permitan conjugar reivindicaciones concretas de estos sectores con un proyecto general de transformación social con el que puedan sentirse identificados la mayoría de los ciudadanos. En una democracia avanzada lo fundamen¬tal políticamente ha de girar en torno a qué es lo que hay que hacer y cómo hacerlo y no a quién hay que seguir.

PLURALISMO INTERNO COMO MEDIO DE CONSEGUIR MAYORÍAS EN UNA SOCIEDAD PLURAL

Los partidos uniformes sólo serán capaces de agluti¬nar partes pequeñas del electorado. Además, exigir una militancia uniforme significa autolimitar y debilitar la organización. Por ello, dentro del PSOE hay que optar por lograr acuerdos y comprometerse en prácticas de integración interna. Una dirección que refleje mejor la correlación interna de fuerzas es más adecuada, porque ayuda a que la militancia se sienta más involucrada en el trabajo político. De ahí, que el respeto a la proporcionalidad interna sea clave para la construcción de un partido cohesionado, y siempre preferible a las alianzas electo¬rales con otros partidos políticos situados en otras posiciones del espectro político.

QUE DECIDAN LOS MILITANTES Y TAMBIÉN LOS CIUDADANOS INTERESADOS

Reforzar el papel de los militantes, su participación en el partido y hacerles sentir y ser una pieza fundamental sobre la que gira el futuro de la organización. Esto significa, articular mecanismos internos para lograr que puedan tener mayor peso en la toma de decisiones internas (programas, elección del líder por primarias al igual que los candidatos, representación de las minorías en los órganos mediante voto proporcional, etc), con el objetivo de aumentar la implicación y el compromiso activo de estos, y aumentar la base democrática real del modelo de partido. Unas decisiones en las que también hay que permitir participar a aquellos ciudadanos que tengan interés, como ha ocurrido en las primarias del partido socialista francés.

ESCUCHAR MÁS A LOS CIUDADANOS

Seis de cada diez ciudadanos se declaran poco o nada interesados por la política. Para corregirlo, desde una posición de izquierdas, hay que cambiar algunas cuestiones que, aunque pueden parecer obvias, se han ido confundiendo.

La primera, es que se quiere gobernar para transformar la sociedad, no para estar en el poder. Esto trae aparejada la necesidad de no volver a la indefinición ideológica. Y tener claro, que el objetivo es de transformación global de la sociedad sobre la base de la libertad, la igualdad y la justicia social.

La segunda, es que no se puede ser socialista y nacionalista por mucha aritmética electoral que se quiera. Resulta muy difícil acoplar el socialismo, que pretende ser solidario, con el nacionalismo, que es decididamente egoísta. Por tanto, lo que no tiene justificación, confunde a los ciudadanos y empeora las cosas, es que por acción, es decir, deseo de alcanzar el poder, o por omisión, no tomar decisiones para no incomodar, se abracen ambas causas. Ejemplos electorales y de gobierno, tenemos y podemos decir que no han sido fructíferos y acaban pasando factura. Conclusión: es mala la indefinición ideológica y mucho peor la confusión ideológica, porque crea perplejidad, alejamiento y abstención de los ciudadanos.

Hay que realizar más cambios, pero lo esencial de un proyecto socialista, que quiere recuperar la mayoría social y transformarla en electoral, es que debe partir de la ampliación de los espacios democráticos, de la universalización de los derechos y de la redistribución de la riqueza. Y para ello, debe contar con un partido fuerte y unido en su pluralidad.