Resulta paradójico, pero cualquier proceso de renovación interna en el PSOE es siempre objeto de críticas. Si se eligen direcciones y se aprueban decisiones con debate escaso y mayoría amplias, se acusa de déficit democrático. Si las direcciones y las decisiones se adoptan tras un debate amplio con posiciones diferenciadas, se habla de “líos” y de “quiebras”. El proceso congresual ha sido duro y tenso en algunos momentos, pero su desarrollo y su desenlace constituyen un ejemplo de buen ejercicio democrático. Primero el debate, después la votación y, finalmente, la unidad. Esta es nuestra tradición.

Como suele ocurrir también, el “otro” trabajo del Congreso, el relativo a las ideas y las propuestas, ha pasado mucho más desapercibido. Durante estos días se han discutido más de 6.000 enmiendas relativas a la economía, el empleo, la educación, la sanidad, la cultura, la política internacional… El secretario general del PSOE resumió las conclusiones con tres “E”: Empleo, Europa y Equidad.

Los socialistas denuncian el círculo vicioso que promueven las políticas conservadoras, condenándonos a pasar del déficit a la austeridad, de la austeridad a la recesión, de la recesión al desempleo y de nuevo al déficit. Hay una alternativa en el socialismo europeo para una salida justa a la crisis y para crear puestos de trabajo: flexibilidad en los objetivos de déficit, fiscalidad progresiva y común, un Banco Central conjunto que proteja el euro y las deudas soberanas, regulación del sistema financiero, estímulos públicos a la economía, consolidación de las políticas de bienestar, reformas competitivas, educación y formación para el empleo…

Pero esa alternativa ha de definirse, defenderse y aplicarse a escala europea, por eso los socialistas españoles colocan la E de Europa en el frontispicio de su proyecto. Cedamos soberanía nacional para ganar soberanía popular en una Europa capaz de ofrecer un desarrollo armónico, y cedamos soberanía orgánica en el Partido Socialista de Europa para ganar coherencia y eficacia en la lucha común.

Los cambios también han llegado a la propia organización, a su estructura y a su funcionamiento. Los ciudadanos reclaman organizaciones políticas más abiertas, más transparentes, más participativas y más modernas. Y el PSOE ha respondido a esta demanda asumiendo la condición de un auténtico partido democrático de los ciudadanos, a la altura de su tiempo. Las decisiones adoptadas establecen las primarias con simpatizantes para elegir candidatos, las agrupaciones 2.0, un mayor uso de las listas abiertas, un avance en la sectorialización del partido, la recuperación de la Secretaría de Formación… Y el compromiso de celebrar una Conferencia de Organización antes del verano para culminar estos cambios.

Seguramente no ha sido un Congreso perfecto. Ninguno lo es. Pero los militantes socialistas y los ciudadanos españoles pueden tener la certeza de que los delegados al 38 Congreso del PSOE han desarrollado un trabajo intenso con el propósito honesto de ser útiles a nuestra sociedad y a sus mejores esperanzas de desarrollo y progreso.