Esto sería una excelente comedia, de no ser porque el partido se juega en Presidencia del Gobierno y el muñeco al que le retuercen la muñeca nos tiene en sus manos por otros tres años. A menos que Bárcenas se canse de dar la nota, saque la nota firmada y envíe al banquillo al que decía tan campante “Yo me pago mis trajes” cuando según la contabilidad B-árcenas le ponían hasta la corbata. Ahora Rajoy lleva dos, la que elije todas las mañanas y la de serie, que se los ha puesto de corbata fija su exT.

Y están consiguiendo lo imposible. Me da pena Cospedal. No parece mujer dada a hacer un ridículo tan espantoso. Tras la indemnización-simulacro de contrato, los denuncian por despido improcedente. Y el tío se apunta al desempleo. Y pide el subsidio. Le falta cantar ¡Yo soy español, español, español! Los campanilleros son otra cosa: Pons, Floriano son meritorios y están de retén. ¿Hay que bravuconear en domingo? Aparece Pons cabreado mirando fijamente “pa’ cá”, mirando fijamente “pa’ llá” para impresionar a la peña. Pero están ya más quemados que las primeras fallas de Rita Barbera. Hoy dice Pons, “ya están las cosas claras. El PP a un lado y Bárcenas a otro”. Es 26 de febrero de 2013.

Cada vez más la amnistía fiscal parece un ejemplo sacado del “Ensayo sobre el Don” de Mauss. Yo te hice unos trajes y tú me haces otro a medida. No hay otra explicación posible, dada la recaudación final en proporción al estropicio social y jurídico. Decía Conan Doyle por boca de Sherlock Holmes: «Cuando todo aquello que es posible ha sido eliminado, lo que quede, por muy improbable que parezca, es la verdad.» Decía Rajoy: «Nadie podrá probar que Bárcenas y Galeote no son inocentes». Y ese improbable resultó ser verdad a lo Sherlock. Pensar que Montoro tenga algo de sastre no es descabellado, dada su afición al recorte y confección presupuestaria. Pero parece que le ha tomado mal las medidas a su exT. Va mucho más sobrado de lo que parecía.

Toni Canto dio el cante al ritmo de “tacones lejanos”. Suenan “tacones de guerra” y en esta se deja como poco seis vidas. Rosa Díez, que de común se come los micrófonos para hacerse lenguas de los demás, corre las siete leguas en 10 segundos para que se enfríe el lenguado.

El Papa se marcha para hablar con Dios. Al parecer no hay cobertura en el Vaticano. Tengo claro que es un problema de los inhibidores. Demasiadas inhibiciones para un entorno tan liberal sexualmente. Ahora ya no será infalible. A cambio, gana que podrá participar en “lo sabe o no lo sabe”. Antes debía de ser muy aburrido. Como jugar es pecado, no podía comprar lotería ni hacer quinielas. Pues ya me dirás de qué vale ser infalible. Aunque bien leído, en el Vaticano puede tener sus ventajas.

Lo siento por Rubalcaba. No debe ser fácil levantarse con la canción “Y ahora qué. Si no soy yo…” de Marc Anthony. Es tan difícil que el tiempo y la ocasión coincidan. No deja de ser un drama personal, pero él sabe que no es él. Y que se prepare la charnega Chacón. La van a crujir por todos lados. El PSOE-PSC continúa dando espectáculo. En el PSC han picado, en parte por el picado electoral, y están de soy minero en el PSOE. Es lo que se espera de la política de “corrala”: un socialismo de patio. Algo huele a muy podrido en Cataluña y tiene toda la pinta de escapada coral. Ya sabemos que el patriotismo es el último refugio de los… (Pruebe su cultura y termine la frase). En el PSOE deberían aplicar el saber popular: “Vale más una vez colorado que ciento amarillo”. Y el PSC le prepara el sendero del Mago de Oz.

Cuenta en sátira Heinrich Böll en “Los silencios del doctor Murke” cómo un filosofo alemán Bur-Malottke decidió dejar de llamar a Dios con ese nombre y referirse a él como «ese Ser superior que nosotros adoramos». Cambió de opinión tras grabar para la radio dos conferencias de media hora cada una, dónde nombraba continuamente a Dios. Le convocaron para cortar la palabra Dios y grabar en su lugar «ese Ser superior que nosotros adoramos». Apareció entonces el problema: “Por lo demás, hay un problema —dijo Murke—: aparte de los genitivos, en su conferencia no queda claro el caso en que aparece la palabra Dios; pero en «ese Ser superior que nosotros adoramos» tiene que estarlo. En total —sonrió amablemente hacia Bur-Malottke— necesitamos diez nominativos y cinco acusativos, por tanto, quince veces «ese Ser superior que nosotros adoramos», luego siete genitivos, es decir «de ese Ser superior que nosotros adoramos», cinco dativos «a ese Ser superior que nosotros adoramos», y queda un vocativo, el lugar en que usted dice: «Oh, Dios.» Me permito proponerle que lo dejemos en vocativo y qué usted exclame: « ¡Oh, Tú, Ser superior, al que nosotros adoramos!». El filósofo termino sudando tinta. Viene esto a cuento de las cosas del Ministro Gallardón y del PP en general. Ya no es “imputado”, es “encausado”. Hay que evitar decir “desahucio” gracias a alguna perífrasis verbal, no hay “contrato” es “despido simulando un contrato”, y así va la cosa. De ser Orwell sería fácil: lo llevan interiorizado. Pero esto no es Orwell, es Böll. Y los ves sudar y trabarse y enredarse la lengua con cada ocurrencia. Para el PP, “español no hay lenguaje, se hace lenguaje al gobernar. Al gobernar se hace lenguaje y al volver el oído atrás escuchas las palabras que no deben volver a sonar”.