Con la salida de María Teresa Fernández de la Vega ya le quedan cerca pocos amigos de la primera hora a Zapatero, aunque su vinculación con Trinidad Jiménez parece que se ha reforzado después del fracaso de Madrid, pues ese fuerte vínculo ha desplazado a un buen ministro como Moratinos. Otra buena ministra, aunque poco glamurosa, Elena Espinosa, ha sido sustituida por Rosa Aguilar, ex IU y andaluza. A Leire Pajín no se sabe si la han premiado o la han retirado de la Secretaría de Organización del PSOE. Lo que no se acaba de entender es la rebaja de nivel de Vivienda e Igualdad, porque el ahorro no es ni el chocolate del loro. Por encima de todo está el ascenso de Rubalcaba y la vuelta de Jaúregui, que cabe interpretarlo como que hay el firme propósito de pasar a la fase de extinción de ETA. Si esto es así, si se consigue o se avanza profundamente en ello, este Gobierno podría recuperar el terreno perdido.